ERCC1-XPF: un estudio co-liderado por UC Irvine revela que el deterioro genético es un factor clave en la degeneración macular asociada a la edad (DMAE)

Un equipo de investigación co-liderado por la Universidad de California, Irvine (UC Irvine), ha realizado un avance importante en la comprensión de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), una de las principales causas de pérdida de visión en personas mayores de 50 años. Según los investigadores, el deterioro genético acumulado en la retina desempeña un papel determinante en la progresión de esta enfermedad. Además, han identificado que el desarrollo de tratamientos dirigidos a tipos específicos de células retinianas podría frenar o incluso detener esta progresión.

“La importancia de este hallazgo radica en comprender cómo el envejecimiento afecta la retina a nivel molecular. Esto es crucial para desarrollar nuevas terapias que aborden las causas fundamentales de la pérdida de visión y que puedan retrasar o prevenir la aparición de la DMAE”, explicó Dorota Skowronska-Krawczyk, coautora del estudio y profesora asociada de fisiología y biofísica en la Facultad de Medicina de UC Irvine.

Una realidad compartida que exige soluciones innovadoras

La DMAE afecta aproximadamente a 200,000 personas al año solo en Estados Unidos, siendo una de las principales causas de ceguera en la población mayor. La enfermedad se presenta en dos formas principales: DMAE húmeda, que cuenta con terapias bien establecidas como los tratamientos anti-VEGF, y  DMAE seca, que carece de remedios efectivos a pesar de ser la forma más prevalente.

El nuevo estudio, publicado recientemente en la revista Aging Cell, revela cómo el deterioro genético, una característica distintiva del envejecimiento, compromete las funciones de la retina y acelera la pérdida de visión. Estos hallazgos subrayan la importancia de los mecanismos de reparación genética en el mantenimiento de la salud ocular y la buena visión a medida que las personas envejecen.

La retina y su vulnerabilidad al envejecimiento

La retina, una capa de tejido sensible a la luz ubicada en la parte posterior del ojo, consume más oxígeno que cualquier otro tejido en el cuerpo humano. Esta alta demanda metabólica, junto con su exposición constante a la luz, la hace especialmente vulnerable al estrés oxidativo y al deterioro genético acumulado con el tiempo, factores estrechamente vinculados al envejecimiento.

El epitelio pigmentario de la retina (EPR) desempeña un papel crítico en el soporte y la función de las células retinianas. Sin embargo, con el tiempo, el EPR puede sufrir alteraciones metabólicas que comprometen su capacidad de mantener la homeostasis celular. Comprender la relación entre el EPR y la retina, así como los mecanismos detrás de los cambios relacionados con la edad, es esencial para desarrollar enfoques innovadores que combatan la DMAE.

Modelo de estudio: Claves del deterioro genético en la retina

En su investigación, el equipo comparó un modelo de ratón con niveles reducidos de ERCC1-XPF, una enzima clave en la reparación genética, con ratones jóvenes y sanos, y con ratones envejecidos de forma natural. Los resultados mostraron que, a tan solo 3 meses de edad, los ratones con deficiencia en la reparación genética presentaban signos evidentes de deterioro visual, alteraciones estructurales en la retina, formación anormal de vasos sanguíneos, cambios en la expresión genética y el metabolismo, así como disfunción mitocondrial en el epitelio pigmentario retiniano.

Estas características son similares a las observadas en el envejecimiento natural del ojo humano, lo que refuerza la relevancia de este modelo para estudiar la progresión de la DMAE.

Implicaciones terapéuticas

“Conforme profundizamos en cómo el deterioro genético contribuye a enfermedades oculares como la DMAE, podemos desarrollar mejores intervenciones que ataquen las causas fundamentales de la pérdida de visión”, señaló Skowronska-Krawczyk. Estas estrategias podrían incluir métodos para contrarrestar el estrés oxidativo, mejorar los mecanismos de reparación genética o incluso eliminar las células dañadas antes de que causen daño.

El equipo planea investigar más a fondo los tipos de células responsables de los cambios relacionados con la edad mediante la alteración selectiva de los mecanismos de reparación genética. Según los investigadores, el objetivo a largo plazo es diseñar intervenciones preventivas que reduzcan significativamente la carga de la pérdida de visión relacionada con la edad y mejoren la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo.

Un esfuerzo colaborativo

El estudio fue co-liderado por Dorota Skowronska-Krawczyk y la Dra. Laura J. Niedernhofer, profesora y directora del Instituto de Biología del Envejecimiento y Metabolismo de la Universidad de Minnesota. Además, participaron científicos y estudiantes de las universidades de Minnesota, Florida y Columbia. Consulta la lista completa de colaboradores aquí.

El trabajo contó con el apoyo de la Fundación de la Universidad de Minnesota, una generosa donación de Cecilee Faster, y varias becas de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (R01 AG063543, U19AG056278, U54AG079754 y P30 EY034070).

Conclusión

Este estudio subraya la importancia de los modelos preclínicos, como el modelo de ratón Ercc1−/Δ, para comprender mejor los mecanismos que impulsan la degeneración retiniana asociada a la edad y acelerar el desarrollo de terapias innovadoras. Además, refuerza la idea de que las intervenciones dirigidas a combatir el envejecimiento celular y el deterioro genético podrían ofrecer nuevas esperanzas para abordar con eficacia enfermedades tan incapacitantes como la DMAE.

ERCC1-XPF: el deterioro genético factor clave en la degeneración macular asociada a la edad (DMAE)

Traducción: Asociación Mácula Retina

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