Glaucoma: datos fundamentales

El glaucoma no es sólo una enfermedad, sino un grupo de enfermedades oculares que dañan el nervio óptico, el haz de nervios que llevan la información desde el ojo hasta el cerebro. Puede comenzar sin previo aviso y conducir a la pérdida de visión y a la ceguera si no se trata. Actualmente no existe una cura para ningún tipo de glaucoma.

Más de 60 millones de personas tienen glaucoma en el mundo, y es la principal causa de ceguera en el mundo. En los EE.UU., se estima que 3 millones de personas viven con esta enfermedad y, sin embargo, casi la mitad de ellas pueden no ser conscientes de que tienen glaucoma.

El tipo más común de glaucoma a menudo no presenta síntomas en las primeras etapas. Debido a esto, los exámenes oculares regulares son importantes, especialmente para las personas que están en alto riesgo. (Ver “¿Está en riesgo?“).

Con demasiada frecuencia, en el momento en que las personas notan que algo está mal en su visión, el glaucoma ya ha dañado su nervio óptico, causando la pérdida permanente de la visión. Inicialmente, se produce una pérdida de la visión periférica (lateral), y el daño continuo puede conducir a la ceguera.

Las células del nervio óptico no se regeneran, a diferencia de muchas otras células del cuerpo, y no hay manera de reemplazarlas. Los científicos tienen la esperanza de que algún día podrá ser posible restaurar la vista perdida por el glaucoma. Sin embargo, en la actualidad, la pérdida de visión es permanente.

Hay buenas noticias. Una vez que se detecta el glaucoma, los medicamentos y la cirugía pueden evitar que progrese en el 90 por ciento de todos los casos. Mientras más temprano se realicen el diagnóstico y el tratamiento será mejor para preservar la vista.

¿Está en riesgo?

El glaucoma puede ocurrirle a cualquiera, a cualquier edad, pero estos factores aumentan el riesgo:

  • Origen étnico afroamericano o hispano.
  • Miembros de la familia con glaucoma.
  • Más de 60 años de edad (40 años si es afroamericano).
  • Córneas delgadas.
  • Aspecto inusual de nervio óptico.
  • La presión intraocular elevada o PIO.
  • Factores de riesgo potenciales incluyen la miopía magna, diabetes, lesiones oculares, cirugía ocular, presión arterial alta, y uso de corticosteroides.

¿Cómo daña la visión el glaucoma?

Para entender cómo el glaucoma destruye la visión, es necesario aprender un poco acerca de cómo funciona el ojo.

El ojo hace que un líquido llamado humor acuoso circule a través de la parte frontal del ojo para limpiar y nutrir sus tejidos. Cuando el humor acuoso sale del ojo, pasa a través de una abertura cerca de la lente y se drena a través de un área esponjosa llamada la malla trabecular.

Normalmente hay un equilibrio entre la cantidad de humor acuoso producido y la cantidad que sale del ojo. Sin embargo, a veces el ojo no drena adecuadamente, o puede haber otro problema que causa el exceso de líquido se regresa. Cuando eso sucede, puede conducir a un aumento de la presión intraocular (PIO).

Una PIO de más de 21 mm Hg se considera generalmente que es superior a lo normal. (Nota: mm Hg es una abreviatura de milímetros de mercurio y es una medida estándar de la presión.)

El aumento de la PIO, ya sea repentino y catastrófico, o gradual, con el tiempo, hace que se comprima la parte posterior del ojo, donde un haz de nervios pasan hacia fuera del ojo hacia al cerebro, y daña el delicado tejido del nervio óptico. En primer lugar esto sucede en la capa externa, que lleva las señales para la visión periférica, y, finalmente, a las capas internas que proporcionan la visión central. La pérdida de visión es gradual, empezando por la oscuridad en los bordes, causando un efecto de visión en forma de túnel.

El objetivo de la mayoría de tratamientos del glaucoma sirven para normalizar la presión (PIO) en el ojo, antes de que se dañe el nervio. Las personas con alto riesgo, incluidos los que tienen uno o más factores de riesgo, y aquellos que ya tienen presión ligeramente elevada, deben ser monitoreados para detectar signos de que es el momento de iniciar el tratamiento.

Hay algunos tipos de glaucoma en los que el daño puede ocurrir incluso para personas con niveles bajos o normales de presión. Estos tipos son mucho menos frecuentes y pueden ser tratados de manera diferente.

Tipos de glaucoma y sus síntomas

El glaucoma de ángulo abierto es el tipo más común y representa el 70-90 por ciento de todos los casos. A menudo no hay síntomas evidentes en las primeras etapas, y la PIO elevada es el factor de riesgo más importante o indicación que está desarrollando el glaucoma.

Esta es una patología crónica, lentamente progresiva. Muchos factores, incluyendo la edad, defectos estructurales, daños en la malla trabecular y / u otros sistemas de drenaje en el ojo, la sobreproducción de humor acuoso, o bloqueos pueden ser responsables de un aumento de la PIO.

El glaucoma de ángulo abierto es el más común, en el que inciden los genes, el medio ambiente, y el estilo de vida. Con la edad, las células de la malla trabecular no pueden funcionar tan bien como antes, o pueden disminuir en número.

Glaucoma de ángulo cerrado, el segundo tipo más común, es un trastorno hereditario causado en gran medida por un ángulo demasiado estrecho en el pasaje donde el fluido acuoso drena normalmente. Este tipo de glaucoma puede ocurrir de dos maneras:

  • El glaucoma agudo de ángulo cerrado comienza de forma repentina cuando el flujo normal del humor acuoso entre el iris y el cristalino está bloqueado. Los síntomas incluyen dolor, náuseas, vómitos, visión borrosa, y ver halos alrededor de las luces. Esta es una emergencia médica que requiere tratamiento inmediato. De lo contrario, puede provocar ceguera en uno o dos días.
  • El glaucoma crónico de ángulo cerrado progresa más lentamente y puede dañar el ojo sin síntomas, similares al glaucoma de ángulo abierto.

Existen subtipos tanto de ángulo abierto como del glaucoma de ángulo cerrado.

Normal (o “bajo”) glaucoma de tensión es un tipo de glaucoma de ángulo abierto que daña el nervio óptico y causa pérdida de la visión a pesar de la PIO normal. Se puede relacionar con la mala circulación de la sangre dentro del nervio óptico o una ultra sensibilidad a la presión, y en ocasiones se trata mediante la reducción de la presión.

El glaucoma congénito es una enfermedad hereditaria que afecta a los bebés, que nacen con defectos de ángulo cerrado en el ojo.

Glaucoma juvenil es el glaucoma de ángulo abierto que afecta a niños, adolescentes y adultos jóvenes.

El glaucoma secundario puede ser de ángulo abierto o de ángulo cerrado, y es el resultado de alguna otra patología médica en el ojo o el cuerpo. Por ejemplo, el glaucoma pigmentario y glaucoma por pseudoexfoliación, son formas raras de glaucoma en el que los gránulos de pigmento del iris o de la lente se desprenden en el humor acuoso y obstruyen la malla trabecular; el glaucoma neovascular, en el que el crecimiento anormal de vasos sanguíneos bloquea los canales de drenaje; El síndrome endotelial iridocorneal (ICE), en el que las células de la córnea se desprenden e impiden el drenaje.

Detección y diagnóstico

El diagnóstico del glaucoma requiere un examen completo de los ojos con dilatación, realizado por un oftalmólogo cualificado (ver “¿Qué tipo de médico debo ver?”). La Asociación Americana de Optometría recomienda que la mayoría de los adultos de 18-60 años deben realizar un examen cada dos años, y los adultos de 61 años en adelante deben hacer uno cada año. Esta es una buena regla general, pero es importante seguir siempre las recomendaciones, en especial las de su médico si usted está en alto riesgo de desarrollar glaucoma.

Cuando llegue al hospital o clínica para su examen, le pondrán unas gotas en los ojos para dilatar temporalmente las pupilas. Esto se conoce como la dilatación. Permite una mejor visión dentro del ojo, lo que permite al médico inspeccionar el nervio óptico para detectar cualquier signo de daño y comprobar si hay adelgazamiento de la córnea, que es un factor de riesgo de glaucoma.

Durante su examen de la vista, se hará una medición de la PIO con un tonómetro (también conocida como la “prueba del soplo” o “prueba de soplo de aire”). En función de los resultados de ésta y otras pruebas, el médico puede recomendar el seguimiento o comenzar el tratamiento.

A veces pueden ser usadas pruebas adicionales para diagnosticar glaucoma y controlar su progresión.

Imágenes del nervio óptico para registrar imágenes del nervio óptico que se utilizan para monitorizar cambios en el tiempo.

Examen del campo visual es un programa computarizado que evalúa su visión central y periférica. La pérdida de la visión periférica es una señal de glaucoma.

Un examen completo de los ojos también incluye una prueba de agudeza visual para medir la vista (corregido y sin corregir) a diferentes distancias utilizando una tabla optométrica. Esto no es una prueba de glaucoma, sin embargo, se utiliza para prescribir lentes correctoras.

¿Qué tipo de médico debo ver?

Ambos, oftalmólogos y optometristas pueden llevar a cabo exámenes de la vista que se utilizan para diagnosticar glaucoma.

Los oftalmólogos son médicos cualificados que tienen, como mínimo, ocho años de formación de postgrado y son capaces de prescribir medicamentos y realizar cirugías.

Los optometristas son profesionales con licencia que tienen cuatro años de formación de postgrado y en la mayoría de los estados están autorizados para prescribir medicamentos y realizar algunos procedimientos para el glaucoma. Los optometristas también pueden seguir una formación especializada que los hace altamente cualificado para tratar el glaucoma.

[Tener en cuenta que nos referimos a la realidad médica de los USA y no de otros países]

En adición a su oftalmólogo, debe crearse un equipo con experiencia adicional para ayudarle a controlar el glaucoma. Por ejemplo, su equipo podría incluir a especialistas en baja visión de rehabilitación, y asociaciones de pacientes, además de amigos y familiares de confianza.

Preguntas esenciales para hacerle a su médico

¿Qué tipo de glaucoma tengo?

Debido a que hay muchos tipos de glaucoma, las recomendaciones de tratamiento varían dependiendo de qué tipo tiene. Su médico puede revisar los pros y los contras de las opciones de tratamiento para que pueda tomar una decisión informada.

¿Me puede mostrar cómo utilizar correctamente mis gotas para los ojos?

Los colirios recetados son un tratamiento común para el glaucoma, y es importante administrarlos correctamente para tener el máximo beneficio. Su médico le proporcionará información para el uso correcto de los colirios oculares de manera que sean más eficaces y se reduzcan los efectos secundarios.

¿Qué tipo de efectos secundarios pueden resultar de tomar medicamentos para el glaucoma?

Los efectos secundarios varían según la medicación, por lo que es importante hablar con su médico acerca de sus opciones específicas de la medicación. Asegúrese de preguntar cómo pueden interactuar con otros medicamentos o suplementos que esté tomando.

¿Debería tomar alguna precaución especial en el hogar?

Su médico puede sugerir formas de mejorar la iluminación y hacer su hogar más seguro y más funcional, o pueden derivarle a expertos que le pueden ayudar, tales como especialistas en baja visión, geriatras, o terapeutas ocupacionales. Pregunte acerca de las opciones para las ayudas visuales para ayudarle con sus actividades diarias. Consulte con su médico acerca de si es necesario modificar su dieta o evitar ciertas actividades.

¿Tiene usted conocimiento de cualquier nueva información o de investigación en relación con el glaucoma?

Una nueva investigación se centra en la reducción de la presión dentro del ojo y la búsqueda de medicamentos para proteger y preservar el nervio óptico del daño que causa la pérdida de la visión. Los científicos también están investigando el papel de la genética en el glaucoma. Asegúrese de preguntar a su médico/a si él o ella creen que sería un buen candidato para ensayos clínicos futuros.

Los tratamientos comunes para el glaucoma

Medicación

La mayoría de los tipos de glaucoma son tratados en primer lugar con medicación, generalmente con colirios para los ojos (en adelante, “soluciones oftálmicas”) y, rara vez, con pastillas. Muchas personas son capaces de controlar su patología por sí mismos.

Los medicamentos hacen que mejore el drenaje de fluido fuera del ojo o disminuyendo la producción de fluido ocular. A veces se suele combinar más de un tipo de medicamento para el glaucoma. Todos los medicamentos tienen efectos secundarios potenciales, y usted debe hablar de este tema con su médico. Nunca es una buena idea dejar de tomar un medicamento sin el consejo de su médico.

Cirugía

Tanto la cirugía láser como la cirugía convencional son también eficaces para reducir la presión ocular. Típicamente se utilizan para limpiar las vías en la malla trabecular o de otra parte del ojo de manera que se consigue un mejor drenaje. A veces la cirugía se puede utilizar para implantar un dispositivo, tal como un tubo o una derivación, en el ojo para crear un nuevo canal de drenaje. En algunos casos, el tratamiento quirúrgico se puede combinar con medicamentos para disminuir la PIO tanto como sea necesario.

Cualquier cirugía conlleva riesgos, y deberá ser informado de ellos. Sin embargo, las nuevas técnicas han hecho cirugía ocular mucho menos invasiva y más rápida de curar.

Deberá hablar de todas las opciones de tratamiento, incluyendo beneficios y efectos secundarios, con su oftalmólogo, para tomar las mejores decisiones para usted. Recuerde que siempre tiene derecho a pedir una segunda opinión.

Traducción: Asociación Mácula Retina