La proteína FHR-4 en sangre posible indicador de la DMAE

El descubrimiento de los investigadores podría mejorar el diagnóstico y conducir a nuevos tratamientos para la DMAE. Un equipo internacional de investigadores liderado por la Queen Mary University of London ha identificado una nueva proteína que podría proporcionar una plataforma para mejorar el diagnóstico y el tratamiento de la degeneración macular relacionada con la edad.

La degeneración macular relacionada con la edad (DMAE) es una de las principales causas de ceguera. Las variantes genéticas en el cromosoma 1q31.3 que abarcan el factor del complemento H (CFH, FH) y los genes relacionados con CFH (CFHR1-5) son los principales determinantes de la susceptibilidad a la DMAE, pero sus consecuencias moleculares siguen sin estar claras. Aquí demostramos que FHR-4 juega un papel destacado en la patogénesis de DMAE.

En las conclusiones publicadas el viernes en Nature Communications, científicos de la Universidad Queen Mary de Londres y sus colegas informan que los niveles elevados de la proteína 4 relacionada con el factor H, o FHR-4, están presentes en la sangre de las personas con la enfermedad, una de las principales causas de ceguera en todo el mundo.

Utilizando tejido ocular donado para la investigación médica, el equipo también demostró que la proteína está presente dentro de la mácula, la zona específica del ojo afectada por la enfermedad.

“Los datos combinados de proteína y genética proporcionan una evidencia convincente de que el FHR-4 es un controlador crítico de esa parte del sistema inmunológico que afecta a los ojos”, dijo el coautor del estudio Paul Bishop, oftalmólogo de la Universidad de Manchester de Inglaterra, en un comunicado de prensa. “Además de mejorar la comprensión de cómo se causa la DMAE, este trabajo también proporciona una forma de predecir el riesgo de la enfermedad simplemente midiendo los niveles sanguíneos de FHR-4 y también proporciona una nueva ruta de tratamiento al reducir los niveles sanguíneos de FHR-4 para restaurar la función del sistema inmunológico en los ojos”.

Para su investigación, Bishop y el resto del equipo utilizaron una técnica genética llamada asociación genómica para identificar cambios específicos en el genoma relacionados con el aumento de los niveles de FHR-4 encontrados en personas con DMAE. Se midieron los niveles sanguíneos de FHR-4 en 484 pacientes y 522 controles emparejados por edad usando dos colecciones independientes y establecidas de datos de pacientes con DMAE: el estudio de la DMAE de Cambridge y la European Genetic Database.

Cuadro de nivles de FHR-4 en la DMAE

Descubrieron que los niveles más altos de FHR-4 en la sangre se asociaban con cambios en los genes que codifican las proteínas de la familia del factor H, que se agrupaban en una región específica del genoma. En particular, su análisis reveló que los cambios genéticos identificados también se superponían con variantes genéticas que se descubrió que aumentaban el riesgo de DMAE hace más de 20 años.

Se cree que el FHR-4 regula el sistema del complemento, parte del sistema inmunológico, que juega un papel crítico en la inflamación y la defensa del cuerpo contra la infección. Investigaciones anteriores han vinculado el sistema del complemento con la DMAE, mostrando que los defectos genéticos heredados en las proteínas clave del complemento son fuertes factores de riesgo para la enfermedad.

“Este estudio es realmente un paso adelante en nuestra comprensión de cómo la activación del complemento impulsa esta importante enfermedad que produce ceguera”, dijo el coautor Simon Clark, especialista en la regulación del sistema de complemento en la salud y la enfermedad en la Universidad de Manchester. “Hasta ahora, el papel que juegan las proteínas FHR en la enfermedad sólo se ha podido inferir. Pero ahora mostramos un vínculo directo y, lo que es más emocionante, damos un paso claro para identificar un grupo de posibles objetivos terapéuticos para tratar esta terrible enfermedad”.

De hecho, los hallazgos sugieren que los cambios genéticos heredados pueden conducir a niveles más altos de FHR-4 en la sangre, lo que resulta en una activación incontrolada del sistema de complementos dentro del ojo e impulsa la enfermedad. Los autores creen que la medición de los niveles de FHR-4 en la sangre puede dar lugar a un diagnóstico más temprano y proporcionar una posible diana terapéutica para una enfermedad que actualmente no tiene una cura viable.

“Al indicar el FHR-4 como un novedoso y clave agente molecular para la DMAE, nuestro estudio fue capaz de diseccionar aún más la predisposición genética a la enfermedad en la región del factor H”, dijo la coautora Valentina Cipriani, experta en genética estadística oftálmica de la Universidad Queen Mary de Londres. “Esta es una de las asociaciones genéticas más consolidadas en el campo de la genética compleja. Esperamos que nuestros hallazgos aceleren el interés de la mayor parte de la comunidad investigadora en el sistema del complemento en la DMAE, con el objetivo final de descubrir el papel de todo el ‘complementome‘ en la enfermedad”.

Traducción: Asociación Mácula Retina.
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