Ver tu pierna por primera vez en años. Fue lo que le ocurrió a una de las primeras personas que probaron las Smart Glasses, unas gafas inteligentes creadas para mejorar la calidad de vida de aquellos que tienen visibilidad reducida. La idea fue de la Universidad de Oxford, con la colaboración del Real Instituto Nacional de Ciegos de Reino Unido. Aunque los investigadores universitarios llevaban varios años trabajando en el proyecto, la institución se unió hace dos: «Asesoramos para garantizar que las gafas sean útiles y ayudando a organizar pruebas para testear el producto con usuarios».

Los pequeños milagros del 3D.

Las lentes, a las que en Reino Unido se las conoce como las gafas de Star Trek —por ser parecidas al visor de alta tecnología usado en la serie televisiva por el teniente comandate de la Enterprise, Geordi La Forge— aún son un prototipo y el equipo dirigido por el doctor Stephen L. Hicks sigue trabajando para conseguir una versión final. El modelo provisional ya ha sido probado con éxito en problemas como la degeneración macular, la retinopatía diabética, la retinitis pigmentaria o las neuropatías ópticas. «Aunque todavía falta un tiempo para que puedan salir a la venta», puntualizan desde el Instituto.

Hace nueve meses, Hannah Thompson, con ceguera parcial, se puso las gafas por primera vez. La segunda fue hace algo más de un mes. Ahora cree que no queda mucho tiempo para poder caminar con confianza por la calle. Lo cuenta en su blog, Blind Spot: «Siempre me ha gustado el queso francés, pero ir a comprar es frustrante. Las etiquetas y los precios son imposibles de ver y ni siquiera puedo ver a qué productos apuntan cuando pido consejo y me lo muestran». El pasado junio, Thompson pudo decidir, tranquila, cuánta cantidad de Chabichou quería llevarse a casa: «Quizás por primera vez en mi vida, tomé una decisión al comprar no basada solo en el consejo de los demás, sino en lo que sabía con seguridad que estaba frente a mí».

Lo que Thompson sintió, encaja a la perfección con el objetivo del equipo. «Dar a las personas con problemas de visión una ayuda queaumente su conciencia de lo que tienen alrededor. Lo que significa mayor libertad, independencia y confianza, y una mejor calidad de vida», comentó el doctor Hicks el pasado 17 de junio cuando, por primera vez, las gafas se probaron en espacios públicos.

El funcionamiento de las lentes es a través de una cámara de 3D, explican desde el Instituto Nacional de Ciegos, «separamos las formas y los objetos cercanos y los podemos mostrar con más claridad a través de las pequeñas pantallas transparentes que forman parte de las gafas». Quien antes chocaba con un poste en la calle, ahora podrá evitarlo. Quien antes no diferenciaba a quien tenía enfrente, ahora puede reconocer sus rasgos. «Ahí estás, chica», le dijo Lyn Oliver a Jess, su perra guía, cuando, al ponerse las gafas, la distinguió por primera vez. El septuagenario sufre retinitis pigmentosa desde los 20 años.

Como Hannah Thompson y Lyn Oliver, en Reino Unido hay 360.000 registradas como ciegas o con alguna deficiencia visual, según el Instituto: «Nosotros estimamos que alrededor de 300.000 de estas personas tienen algo de visión y al menos la mitad de ellas podrían beneficiarse de estas gafas. Las Smart Glasses podrían ayudar a 150.000 personas aquí y a unos 15 millones en todo el mundo». 15 millones que podrían verse en un espejo por primera vez.

Fuente: EL PAIS

 

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