Obstrucción de la arteria central de la retina

La oclusión de la arteria central de la retina, la arteria que lleva el oxígeno a las células neuronales de la retina en la parte posterior del ojo ocurre cuando se bloquea dicha arteria. La falta de suministro de oxígeno a la retina puede provocar una pérdida grave de la visión.

Los vasos sanguíneos que alimentan la retina son como las ramas de un árbol. Un bloqueo abrupto del flujo sanguíneo a la retina (isquemia) detiene el funcionamiento adecuado de la retina, lo cual ocasiona un trastorno visual. Según el alcance y la ubicación en que se encuentre la retina afectada, la pérdida de la visión puede ser relativamente leve o muy grave. Este problema es análogo a un “derrame cerebral” del ojo.

Síntomas

La oclusión de la arteria retiniana suele estar asociada con la pérdida repentina e indolora de la visión en un ojo. El área de la retina afectada por los vasos bloqueados determina el área y la extensión de la pérdida visual.

La principal arteria que suministra sangre al ojo es la arteria oftálmica; cuando se bloquea, es la que más daño produce. Una obstrucción en la arteria principal de la retina se denomina oclusión de la arteria central de la retina (OACR), que a menudo provoca una pérdida grave de la visión. Sin embargo, alrededor del 25% de las personas que desarrollan OACR tienen una arteria adicional en sus ojos llamada arteria ciliorretiniana. Cuando se produce una OACR, tener una arteria ciliorretiniana puede disminuir en gran medida las posibilidades de dañar la visión central, siempre que la arteria ciliorretiniana no se vea afectada.

La obstrucción de una arteria más pequeña se denomina oclusión de una rama de la arteria retiniana (BRAO); esto puede causar la pérdida de una sección del campo visual, como la visión hacia un lado. Si el área afectada no está en el centro del ojo o es relativamente pequeña, un BRAO puede pasar desapercibido sin síntomas.

Causas

La oclusión de la arteria retiniana se produce debido a la obstrucción de la arteria retiniana, a menudo por un émbolo (un pequeño trozo de colesterol que bloquea el flujo sanguíneo) o un trombo (coágulo de sangre). La oclusión de la arteria retiniana puede ser transitoria y durar sólo unos segundos o minutos si la obstrucción se rompe y se restablece flujo de sangre a la retina, o puede ser permanente.

Los factores de riesgo más frecuentes son:

  • Enfermedad de la arteria carótida
  • Aterosclerosis (depósitos de grasa en las arterias)
  • Válvulas cardíacas defectuosas (enfermedad cardíaca valvular)
  • Tumores en el corazón (mixoma)
  • Ritmos cardíacos anormales como la fibrilación auricular
  • Diabetes
  • Presión arterial alta
  • Uso indebido de drogas por vía intravenosa
  • Arteritis de células gigantes
  • Trastornos que contribuyen a la formación de coágulos de sangre, como la anemia drepanocítica
  • Uso de anticonceptivos orales
  • Homocistinuria (un trastorno hereditario que impide que el cuerpo procese el aminoácido metionina; esto lleva a un exceso de acumulación de homocisteína en la sangre y la orina)
  • Embarazo
  • Anomalías en las plaquetas de la sangre

La mayoría de los pacientes con oclusión de las arterias retinianas tienen 60 años, y son más comúnmente hombres que mujeres. Sólo entre el 1% y el 2% de los casos involucran ambos ojos.

Pruebas de diagnóstico

La obstrucción de la arteria central de la retina se suele diagnosticar mediante un examen ocular con dilatación que muestra una “mancha roja cereza”, en la que el centro de la mácula aparece rojo, con la retina circundante pálida debido a la falta de flujo sanguíneo. (Figura 1) La obstrucción de una rama de la arteria central de la retina aparece como un área de blanqueamiento superficial de la retina a lo largo del vaso bloqueado.(Figura 2)

obstruccion arteria central retina

Figura 1. Oclusión de la arteria central de la retina con una mancha roja cereza. Mehul A. Shah, MD. Banco de imágenes de la retina 2014; Imagen 19815. Sociedad Americana de Especialistas en Retina.

obstrucción de la rama de la arteria de la retina

Figura 2. Oclusión de la rama de la arteria retiniana que muestra el blanqueamiento de la retina en el área de la obstrucción. John S. King, MD. Banco de imágenes de la retina 2014; Imagen 18552. Sociedad Americana de Especialistas en Retina.

El blanqueamiento isquémico de la retina generalmente dura de 4 a 6 semanas antes de desaparecer. La angiografía con fluoresceína (FA) muestra un retraso en el llenado de las arterias de la retina. (Figura 3) La tomografía de coherencia óptica (TCO) proporciona imágenes detalladas de la retina central, y muestra la inflamación de las capas internas de la retina en el área afectada, que con el tiempo se atrofian, volviéndose mucho más delgadas de lo normal.

angiografía con fluoresceína

Figura 3. Angiografía con fluoresceína que muestra la preservación de la arteria ciliorretinal. Dra. Courtney Crawford. Banco de imágenes de la retina 2017; Imagen 26792. Sociedad Americana de Especialistas en Retina.

 

Tratamiento y pronóstico

Desafortunadamente, no hay un tratamiento clínicamente probado para la obstrucción de una rama de la arteria central de la retina. Se pueden utilizar varias terapias, incluyendo:

  • Hiperventilación – inhalación de carbógeno, una mezcla de 95% de oxígeno y 5% de dióxido de carbono, para intentar dilatar las arterias retinianas y hacer que el coágulo se desprenda.
  • Paracentesis (extracción de líquido de la parte frontal del ojo con una aguja de pequeño calibre) para bajar
    la presión intraocular para tratar de desalojar el émbolo
  • Bajar la presión intraocular con medicación
  • Masaje ocular con el pulgar para desalojar el coágulo

Sin embargo, para que cualquier tratamiento sea potencialmente efectivo en la OAQ, tiene que ser aplicado dentro de un corto período de tiempo, probablemente de 4 a 6 horas después del comienzo de los síntomas. Desafortunadamente, ninguna de estas terapias ha demostrado cambiar de manera predecible la historia natural de la enfermedad.

También se ha probado la terapia trombolítica (medicamentos “disolventes de coágulos”), que se administra por vía intravenosa o directamente a través de la arteria oftálmica, pero los ensayos clínicos no han demostrado que este tratamiento sea eficaz.

Un aspecto importante del control de la Obstrucción de la arteria central de la retina es que el médico identifique y controle los factores de riesgo que pueden conducir a otras afecciones vasculares. Los factores de riesgo de la Obstrucción de la arteria central de la retina son los mismos factores de riesgo ateroscleróticos que para el accidente cerebrovascular y la enfermedad cardíaca; es importante realizar pruebas para tratar de identificar el origen de un coágulo originado en otra parte del cuerpo. Estas pruebas incluyen:

  • Ultrasonido de la carótida para determinar si hay placas carotídeas presentes
  • Un ecocardiograma para detectar enfermedades en las válvulas del corazón

El médico también puede solicitar un análisis de la velocidad de sedimentación de la sangre, y una biopsia de la arteria temporal puede ser útil si se sospecha de arteritis de células gigantes.

La pérdida de visión con la CRAO suele ser grave. Sin embargo, los CRAO en pacientes que tienen una arteria ciliorretinal tienen mejor pronóstico visual, generalmente recuperando la visión 20/50 o mejor en más del 80% de los ojos. La pérdida del campo visual en el BRAO es generalmente permanente, pero la agudeza visual central puede recuperarse hasta 20/40 o mejor en el 80% de los ojos.

La formación de nuevos vasos sanguíneos en la retina o el iris que son propensos a sangrar es una rara complicación que se ve después de un CRAO o BRAO. El crecimiento de estos vasos puede disminuir aún más la visión causando hemorragia vítrea y glaucoma. Si esto sucede, la terapia de fotocoagulación con láser se utiliza para crear quemaduras en el área de la arteria bloqueada para tratar de disminuir la demanda de oxígeno de la retina y así detener el crecimiento de los vasos sanguíneos anormales.

En estos casos también se pueden utilizar inyecciones intravítreas de medicamentos anti-VEGF como Avastin® (bevacizumab), Lucentis® (ranibizumab) o Eylea® (aflibercept).

¿Hay que adoptar alguna restricción o precaución?

No hay razón para limitar la mayoría de las actividades diarias como leer, ver la televisión, etc. Sin embargo, cuando por cualquier motivo se tiene visión borrosa en un ojo, se dificulta la percepción de profundidad. En la medida en que esto sea así, hay que tener cuidado al hacer algo que requiera la habilidad para calcular distancias, como trabajar con maquinaria, subir escaleras y andamios, clavar clavos, servir líquidos calientes y conducir. Es relativamente poco común que un proceso similar afecte al otro ojo, y la visión borrosa en un ojo no perjudica en modo alguno al ojo “bueno”.

Traducción: Asociación Mácula Retina.

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