Administrar terapia génica ocular de una forma más fácil y segura

Los investigadores del Johns Hopkins avanzan en la búsqueda de una forma más fácil y segura de administrar terapia génica ocular para preservar la visión.

En experimentos con ratas, cerdos y monos, los investigadores del Johns Hopkins Medicine han desarrollado una forma de administrar terapia génica en la retina. Si se demuestra que es segura y efectiva en humanos, la técnica podría proporcionar una nueva opción terapéutica más estable para pacientes con enfermedades corrientes como la degeneración macular húmeda relacionada con la edad (DMAE), y podría reemplazar genes defectuosos en pacientes con enfermedades hereditarias de la retina.

El nuevo enfoque, descrito en la edición del 13 de agosto del The Journal of Clinical Investigation, utiliza una pequeña aguja para inyectar virus inofensivos, genéticamente modificados, en el espacio entre el blanco del ojo y la capa vascular del ojo, llamado espacio supracoroideo. A partir de ahí, el virus puede propagarse por todo el ojo para suministrar genes terapéuticos a las células de la retina.

El enfoque de terapia génica actualmente utilizado para tratar la amaurosis congénita de Leber, un trastorno ocular hereditario, implica un procedimiento quirúrgico para inyectar el virus portador de genes debajo de la retina. Este procedimiento conlleva un alto riesgo de que los pacientes desarrollen cataratas y un riesgo bajo pero significativo de desprendimiento de retina y otras complicaciones que amenazan la visión.

Aunque solo se ha probado en animales hasta este momento, la nueva técnica de inyección supracoroidea es menos invasiva porque no implica la separación de la retina y, en teoría, podría realizarse de forma ambulatoria, un paso importante hacia la creación de terapias más seguras y más accesibles para salvar la visión.

“El mejor momento para que los pacientes con enfermedades hereditarias de la retina reciban tratamientos de terapia génica es cuando todavía tienen una visión bastante buena. Sin embargo, en ese momento, también tienen más que perder por complicaciones. La capacidad de ofrecer un procedimiento más seguro y conveniente sería un gran avance “, dice Peter Campochiaro, MD, Eccles Professor of Ophthalmology and Neuroscience en el Johns Hopkins University School of Medicine y en el Wilmer Eye Institute.

Un enfoque de terapia génica de inyección subretiniana también se está probando en ensayos clínicos para la degeneración macular relacionada con la edad, que se encuentra entre las principales causas de pérdida de visión irreversible e incapacitante en personas mayores de 50 años, según el National Eye Institute. Se estima que 10 millones de estadounidenses tienen degeneración macular relacionada con la edad. En la forma “húmeda” más común de la enfermedad, crecen vasos sanguíneos anormales debajo de la retina y pierden fluidos que bloquean la visión en el ojo. El crecimiento y la fuga de los vasos sanguíneos anormales es causado por el exceso de producción de una señal celular llamada factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF).

Actualmente, los oftalmólogos pueden evitar la pérdida de visión inyectando una proteína en el ojo que bloquea el VEGF, pero estos tratamientos tienen una vida útil limitada, por lo que los pacientes deben regresar a la clínica cada cuatro a seis semanas para recibir más inyecciones para mantener su visión. Las citas perdidas pueden permitir que crezcan los vasos sanguíneos anormales, causando una mayor pérdida de visión.

“Descubrimos que los tratamientos repetidos, aunque efectivos, pueden ser difíciles de mantener para los pacientes y, con el tiempo, pierden la visión”, dice Campochiaro.

Sin embargo, una terapia génica podría convertir cada célula de la retina en una pequeña fábrica farmacéutica que produce constantemente proteínas anti-VEGF, manteniendo así la visión continuamente sin tener que repetir las inyecciones.

Para probar si la técnica de inyección supracoroidea serviría para administrar terapias genéticas de manera efectiva en la retina, los investigadores primero querían rastrear si la técnica permitiría que el virus llegue a la parte posterior del ojo. Los investigadores inyectaron en los ojos de 10 ratas una forma inofensiva de virus adenoasociados modificado para llevar un marcador fluorescente al espacio supracoroideo del ojo. Utilizaron microscopios de alta potencia para rastrear el brillo a través de la retina y descubrieron que después de una semana, el virus había alcanzado toda la retina.

Luego, los investigadores analizaron si este virus podría suministrar genes útiles. Cargaron un gen anti-VEGF en su virus modificado y lo inyectaron en el espacio supracoroideo de 40 ratas inducidas a desarrollar una forma humana de degeneración macular. A modo de comparación, utilizaron la inyección subretiniana convencional en otras 40 ratas.

Los investigadores encontraron que la técnica de inyección supracoroidea funcionó tan bien como el enfoque subretiniano convencional, y fue tan efectiva y duradera en la administración de la proteína anti-VEGF que protege la visión. Al realizar también estos experimentos en cerdos y monos rhesus, los investigadores confirmaron que el método de administración supracoroidal funcionó en ojos de animales más grandes que tienen un tamaño más cercano a los ojos humanos. Todos arrojaron resultados similares.

Si bien esta terapia génica es prometedora, Campochiaro señala que puede no ser una opción para las personas previamente expuestas a virus similares al que usaron en estos experimentos, porque su sistema inmunológico podría detener el virus antes de que pueda transportar su carga a las células de la retina. Sin embargo, cree que las inyecciones supracoroidales pueden, algún día, ser una opción viable para una gran cantidad de pacientes con DMAE húmeda y pacientes con trastornos hereditarios causados ​​por genes mutados.

“Nuestra esperanza es que con las inyecciones supracoroidales, los pacientes puedan ingresar en una clínica y recibir su tratamiento para salvar la visión sin preocuparse por las complicaciones que las inyecciones subretinianas arrastran”, dice Campochiaro.

Imagen: Peter Campochiaro

Traducción: Asociación Mácula Retina.
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