Una investigación recién publicada en la revista científica Retina abre nuevas esperanzas para pacientes diagnosticados con agujeros maculares de gran tamaño. El estudio, desarrollado por investigadores del Instituto Oftalmológico de la Universidad de Fudan en Shanghái (China), describe una innovadora técnica quirúrgica que ha logrado cerrar el 100% de los agujeros tratados en el ensayo. Para ello utilizaron un injerto de membrana amniótica humana, lo que representa un avance significativo para casos que no responden a tratamientos convencionales.
¿Qué es un agujero macular?
La mácula es la zona central de la retina responsable de la visión nítida, el reconocimiento de rostros y la capacidad de leer. Un agujero macular es una rotura completa en esta región crítica que interrumpe la transmisión de información visual al cerebro. Esta patología afecta aproximadamente a 8 de cada 100.000 personas anualmente en todo el mundo, según la National Library of Medicine. En España, se calcula que la prevalencia se sitúa alrededor del 0,3% de la población, lo que significa que aproximadamente 700.000 españoles pueden verse afectados por algún tipo de patología macular. Alrededor de 3 de cada 1.000 personas mayores de 55 años desarrollan agujeros maculares, con una predominancia femenina de 3 a 1 sobre los hombres.
¿Qué lo causa?
La causa más común es la tracción ejercida por el vítreo, la sustancia gelatinosa que llena el interior del ojo. Con la edad, se encoge y tira del centro de la retina. Los agujeros idiopáticos o seniles son los más frecuentes, desarrollándose típicamente a partir de los 55 años, coincide la literatura médica al respecto. Los agujeros miópicos ocurren en pacientes con miopía alta, donde la estructura alargada del ojo facilita la rotura. Los traumatismos oculares también pueden causarlos.
Otras patologías oculares pueden generar agujeros maculares secundarios: edema macular diabético, desprendimiento de retina previo, inflamación crónica y complicaciones tras cirugía de cataratas.
¿Cómo se diagnostica?
La mayoría de pacientes presentan visión borrosa o distorsionada en el centro, líneas rectas que parecen onduladas, dificultad para leer, y eventualmente un punto oscuro en la zona central de la visión. El agujero macular no causa dolor, siendo los síntomas puramente visuales.
El diagnóstico se confirma mediante tomografía de coherencia óptica (OCT), una prueba no invasiva que proporciona imágenes detalladas de la retina. El oftalmólogo administra gotas para dilatar la pupila y captura estas imágenes con una máquina que mide el agujero con precisión.
¿Cómo se previene?
Lamentablemente, no existe un método completamente efectivo para prevenir agujeros maculares idiopáticos. Sin embargo, la detección temprana es fundamental. Los adultos mayores de 50 años deben someterse a exámenes oftalmológicos anuales, especialmente aquellos con diabetes, miopía alta o antecedentes familiares.
El test de la rejilla de Amsler es una herramienta casera simple: si las líneas parecen onduladas o aparecen puntos oscuros, debe consultarse al oftalmólogo inmediatamente. Mantener la diabetes controlada, vigilar la presión arterial, y proteger los ojos de traumatismos son medidas preventivas importantes.
¿Por qué a veces no se cierra?
Una vez desarrollado un agujero macular, la probabilidad de cierre espontáneo es extremadamente baja. Tal y como se describe en fuentes como la National Library of Medicine, los agujeros grandes (mayores a 650 micras), los agujeros miópicos y aquellos de larga evolución son particularmente resistentes al cierre.
Tratamiento convencional
El tratamiento estándar durante los últimos 30 años ha sido la vitrectomía pars plana: una microcirugía donde el cirujano retiniano extirpa el vítreo gelatinoso del ojo mediante agujas muy pequeñas. Se añade una sustancia de gas expandible que presiona suavemente los bordes del agujero contra la retina durante la recuperación. El paciente debe mantener una posición específica durante varios días para mantener el gas en contacto con el agujero.
Las tasas de cierre con estas técnicas ahora superan el 90%. Sin embargo, los agujeros muy grandes, crónicos o asociados con miopía alta presentan tasas de cierre más bajas, detalla si volvemos a acudir a la prestigiosa National Library estadounidense, una de las fuentes más prestigiosas del mundo en cuanto a conocimiento médico.
La nueva técnica: injerto de membrana amniótica
La membrana amniótica humana (MAH) es la capa más interna del saco amniótico que rodea al feto durante el embarazo. Posee propiedades antiinflamatorias y regenerativas naturales. Cuando se implanta bajo la retina, actúa como andamio biológico que facilita la reparación natural del tejido retiniano, explican los autores del ensayo en otro artículo publicado en Scientific Reports el pasado noviembre con el número 41253 (2025) .
En el estudio de Fudan ID 39999828, los investigadores prepararon tapones redondos de membrana amniótica y los implantaron bajo la retina mediante microcirugía. En 8 pacientes con agujeros grandes, el 100% se cerraron dentro de 6 meses.
Lo más importante: la visión mejoró de 0,05 de agudeza (muy deficiente, casi no veían) a 0,25 (visión funcional para actividades cotidianas) en 6 meses. Estos pacientes recuperaron la capacidad de leer y reconocer rostros. Además, no se observaron efectos secundarios ni rechazo del injerto.
Resultados en otros estudios
Un análisis reciente de 24 pacientes con agujeros maculares difíciles de tratar también mostró 100% de cierre anatómico, con mejora visual sustancial. Particularmente, pacientes con miopía muy alta que habían fallado con cirugías previas
lograron cierre exitoso con la membrana amniótica. O al menos así se detalla en el artículo publicado en 2019 en la revista científica Acta Oftalmológica un equipo italiano liderado por el doctor Tomaso Caporossi. Actualmente, también en China, hay un ensayo clínico multicéntrico, el NCT05396209 del Tianjin Medical University General Hospital, comparando esta técnica con el tratamiento convencional, cuyos resultados preliminares son muy prometedores.
Complicaciones y riesgos sin tratamiento
Aunque las tasas de cierre son excelentes, complicaciones pueden incluir progresión de cataratas y desprendimiento de retina postoperatorio en 1-2% de casos. Sin embargo, sin tratamiento, el pronóstico es mucho peor: la visión disminuye progresivamente hasta ceguera legal (0,05 o menos). La complicación más grave es el desprendimiento de retina por agujero macular, que puede causar pérdida visual irreversible, como ya se detallaba en un artículo anterior de este apartado de noticias de Mácula-Retina.
Conclusión
El injerto de membrana amniótica representa un avance significativo para agujeros maculares grandes. La Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERVy) ha reconocido esta técnica como opción terapéutica esperanzadora para agujeros maculares grandes, particularmente en casos resistentes a tratamientos convencionales.
Para pacientes diagnosticados, el mensaje es esperanzador: la intervención temprana es crucial, y existen opciones de tratamiento cada vez más efectivas que pueden restaurar significativamente la visión.
Artículo de elaboración propia, con ayuda de IA para análisis, y síntesis de documentos, así como para la redacción del artículo.