La evaluación de la función visual bajo condiciones de baja iluminación y bajo contraste está emergiendo como una herramienta revolucionaria para detectar el deterioro funcional en enfermedades retinianas degenerativas, particularmente en fases tempranas cuando las pruebas estándar aún muestran resultados relativamente reservados.
La agudeza visual medida bajo condiciones de alto contraste y alta iluminación ha sido durante décadas el estándar de oro en oftalmología. Sin embargo, esta medida presenta una limitación crítica en enfermedades como la retinosis pigmentaria (RP): los pacientes pueden mantener una agudeza visual aceptable en la consulta mientras experimentan dificultades significativas en la vida cotidiana bajo condiciones de iluminación variable, especialmente en ambientes con luz tenue o reducida.
«La agudeza visual estándar suele preservarse en la retinosis pigmentaria temprana (RP), limitando su valor como marcador de deterioro funcional», señalan investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y del Hospital 12 de Octubre en el estudio publicado recientemente en la revista Journal of Clinical Medicine.[1]
Un nuevo enfoque: la agudeza visual mesópica
Un estudio publicado en agosto de 2025 ha aportado evidencia robusta sobre la utilidad clínica de evaluar la agudeza visual bajo condiciones mesópicas (es decir, en ambientes con iluminación intermedia, más similares a los encontrados en la vida real) combinadas con pruebas de bajo contraste. Los investigadores evaluaron a 57 pacientes con RP y 54 controles sanos utilizando gráficos ETDRS tanto bajo condiciones de alto contraste (100% contraste) como bajo contraste (10%) en ambientes fotópicos y mesópicos.[1]
Los resultados fueron concluyentes: los pacientes con RP mostraron pérdida significativa de agudeza visual bajo iluminación reducida y bajo contraste, independientemente de la edad. Más importante aún, la agudeza visual de bajo contraste bajo condiciones mesópicas demostró tener la mayor capacidad diagnóstica (AUC = 0,87) para identificar la disfunción visual temprana, con un umbral de diferencia mayor a 13 letras ETDRS como indicador de patología.[1]
Implicaciones clínicas: de la teoría a la práctica
A diferencia de la agudeza visual estándar, estas nuevas medidas correlacionaron directamente con los síntomas funcionales reportados por los pacientes y no se vieron afectadas por la edad, lo que las convierte en indicadores más precisos de la discapacidad visual real.[1]
Esta capacidad de detección precoz es especialmente relevante para la RP, una enfermedad en la que la progresión puede variar significativamente entre pacientes, estimándose pérdidas de campo visual entre el 4% y el 12% anualmente. «Se necesita un método para la evaluación a largo plazo de la función visual central en pacientes con RP», señalada el estudio, subrayando la importancia de estos nuevos biomarcadores.[2][3]
Validación en Otras patologías retinianas
Los hallazgos de Cedrún-Sánchez encajan con una línea de evidencia internacional creciente. En la corioderemia (una distrofia retiniana ligada al cromosoma X que afecta especialmente a varones), Wood y colaboradores demostraron en 2021 que la «Low Luminance Visual Acuity and Low Luminance Deficit in Choroideremia and RPGR-Associated Retinitis Pigmentosa» son marcadores útiles de función macular central incluso cuando la agudeza visual estándar permanece relativamente preservada.
En la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), especialmente en fases tempranas e intermedias, estudios como «Association of Vision-related Quality of Life with Visual Function in Age-Related Macular Degeneration» han demostrado que las medidas de baja luminancia y sensibilidad al contraste se asocian más robustamente con la calidad de vida que la agudeza visual de alto contraste.
En glaucoma, el trabajo «Low-Contrast High-Pass Visual Acuity Might Help to Detect Glaucoma Macular Damage« sugiere que la agudeza visual de bajo contraste es más sensible para detectar daño macular temprano que las pruebas estándar.
La conclusión del equipo de investigadores es tajante: «La agudeza visual de bajo contraste bajo condiciones mesópicas es un marcador simple, reproducible y sensible para la disfunción visual temprana en RP. Una diferencia > 13 letras ETDRS puede servir como un umbral clínicamente relevante para el monitoreo de la enfermedad y la detección precoz en distrofias retinianas».[1]
Estos hallazgos abren nuevas posibilidades para el manejo y monitoreo de pacientes con enfermedades retinianas degenerativas, permitiendo identificar cambios funcionales significativos antes de que la agudeza visual estándar se deteriore de manera evidente. Para asociaciones como Mácula-Retina, esto representa una oportunidad de mejorar la educación oftalmológica y la conciencia clínica sobre la importancia de estas medidas en la evaluación integral de la función visual.
Cedrún-Sánchez JE, et al. Mesopic and Low-Contrast Visual Acuity Deficits in Retinitis Pigmentosa: Clinical Markers for Early Functional Impairment. Journal of Clinical Medicine. 2025 Aug 10;14(16):5659.[1]
Modernod. Managing a Case of Retinitis Pigmentosa. 2025. Disponible en web.[2]
Fujiwara K, et al. Assessment of Central Visual Function in Patients with Retinitis Pigmentosa. Nature Scientific Reports. 2018 May 22.[3]
Wood LJ, et al. Low Luminance Visual Acuity and Low Luminance Deficit in Choroideremia and RPGR-associated Retinitis Pigmentosa. 2021 Feb.[4]
Macula-Retina. Asociación entre la calidad de vida relacionada con la visión y la función visual en la DMAE. Disponible en su sitio web.[5]