Las clínicas de células madre se multiplican, con resultados desgarradores para algunos pacientes.

La idea de perder nuestra visión es aterradora y buscamos esperanza y posibles curas. Antes de entrar en cualquier ensayo clínico, especialmente si nos están pidiendo dinero, hay que consultar a nuestro oftalmólogo.

Doris Tyler yacía en una camilla mientras el doctor le metía un tubo largo y delgado en el vientre. El doctor retiró un émbolo, y la jeringa se llenó rápidamente de manchas amarillas teñidas de rosa.

“Mire esa hermosa grasa que sale. ¡Oro líquido! ” , exclamó un miembro del personal de la clínica en un video del procedimiento proporcionado a The Washington Post.

Ocultas en esa grasa estaban las células madre con el asombroso poder de sanar,  le habían dicho a Doris Tyler en el Stem Cell Center of Georgia. La clínica es una de las centenares que han aparecido por todo el país, muchas de las cuales ofrecen tratamientos para enfermedades: desde la enfermedad de Parkinson hasta el autismo y la esclerosis múltiple.

Los supervisores federales no han aprobado ninguno de sus tratamientos, y los críticos llaman a tales clínicas vendedores de humo. Pero en ese día de 2016, Doris Tyler confió en la clínica para que le extrajeran células madre de su grasa y las inyectaran en sus ojos, donde le dijeron que podían detener o incluso curar la degeneración macular que amenazaba su vista.

Cinco días después de las inyecciones, la clínica se jactaba de que había realizado el primer tratamiento de este tipo para la degeneración macular.en Georgia  En Facebook, la clínica llamó a Tyler “¡nuestra maravillosa paciente!” E instó a otras personas con su enfermedad a concertar una cita.

Pero para entonces, la visión de Doris Tyler se estaba volviendo borrosa.

En unas semanas, tuvo un desprendimiento de retina en su ojo izquierdo. Luego sucedió en la retina de su ojo derecho, según la demanda que Doris Tyler y su esposo presentaron en marzo contra la clínica. La cirugía después del postoperatorio no pudo reparar el daño. Y Doris Tyler perdió rápidamente la capacidad de leer textos largos. Ya no podía distinguir las caras de sus siete nietos.

En unos meses, se quedó completamente ciega.

“Confiamos en esas personas. Nunca pusimos en duda que no supieran lo que estaban haciendo”, dijo Doris Tyler en su casa de Florida.

Autores: Laurie McGinley y William Wan.

Traducción: Asociación Mácula Retina.

En la imagen: Doris Tyler, de 77 años, quedó ciega en 2016 después de recibir en sus ojos un tratamiento no aprobado de inyecciones de células madre. Ahora está pleiteando.

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