• Científicas españolas crean un biomaterial a partir de óxido de titanio
  • Podría ser eficaz para frenar la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)

A veces, las ideas surgen en los momentos más insospechados y otras se fraguan en lugares tan peculiares como el Instituto de Cerámica y Vidrio de Madrid. Aquí es donde un equipo de científicas españolas ha diseñado un biomaterial, basado en un material cerámico (el óxido de Titanio), que podría ralentizar la progresión de la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), principal causa de ceguera en personas a partir de los 50 años. Aunque la investigación es aún preliminar, este avance promete cambios en el tratamiento futuro de esta enfermedad, que en España afecta aproximadamente a un millón de personas.

Se trata de una “enfermedad impredecible, cuya evolución depende de cada paciente”, expone Berta Moreno, una de las investigadoras implicadas en el proyecto, financiado por la Obra Social ‘la Caixa’ y la Fundación General CSIC (FGCSIC). En el 15% de los afectados se presenta en su forma ‘húmeda’ (más agresiva), lo que supone una progresión más rápida. Puede destruir la visión central de forma irreversible en pocos meses. “Se caracteriza por el crecimiento anormal de los vasos sanguíneos que hay bajo la mácula. Estos vasos liberan fluido en la parte posterior del ojo, provocando su acumulación en la retina”, argumenta Eva Chinarro, directora del trabajo.

En el resto de los casos (85%), la denominada DMAE ‘seca’ tiene una evolución más lenta. Como explica Chinarro, aparecen “acumulaciones pequeñas de material extracelular bajo la retina o cambios en el pigmento epitelial de la retina”. En ambas situaciones, se producen lesiones degenerativas y progresivas en la mácula (la visión pierde nitidez y se vuelva turbia y borrosa) para las que no existe ni cura ni prevención.

Los tratamientos actuales están encaminados a ralentizar la progresión de la enfermedad: “Inyecciones intraoculares con medicamentos que impiden el crecimiento anormal de vasos sanguíneos -terapia antagonista del VEGF-], cirugía láser [basada en la destrucción de vasos sanguíneos] y terapia fotodinámica [se inyecta un medicamento en el brazo que también destruye vasos sanguíneos sin dañar tejido sano]”, señala Moreno. También hay fármacos que actúan bloqueando el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), el responsable del aumento del número de vasos sanguíneos.

Un biomaterial como nueva opción terapéutica

“Todos hay que realizarlos con mucha frecuencia (por ejemplo, las inyecciones son mensuales)”, son opciones “agresivas” y “merman mucho la calidad de vida del paciente”, apunta esta investigadora. La actual investigación, que se está llevando a cabo en el Instituto de Cerámica y Vidrio, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) propone el uso de un nuevo biomaterial, basado en la unión de un tipo de plástico (Polimetilmetacrilato) y un material cerámico, el óxido de Titanio. Se trataría de introducir dicho material en el ojo, como si fuera una lentilla intraocular. Sin embargo, hasta que se pueda utilizar en humanos, quedan varias fases de investigación. Aún no se ha probado en animales.

De momento, las científicas españolas llevan dos meses y medio comprobando en el laboratorio la seguridad y la eficacia de la nueva propuesta. Hasta la fecha, “está siendo capaz de modular la inflamación que causa la DMAE sin generar ningún tipo de rechazo”, confirma Eva Chinarro. “Lo ideal sería que fuera eficaz durante años”, agrega, pero sólo podrán valorarlo de aquí a finales de 2014, que es lo que dura el proyecto de la FGCSIC. “Vamos a intentar pedir apoyo europeo” para continuar con esta línea de investigación a la que todavía le quedan, en caso de mantenerse los buenos resultados, como mínimo, “un par de años para empezar la fase preclínica en animales”.

En paralelo y en colaboración con las investigadoras, otra científica, Ana Pêgo, del Instituto Nacional de Ingeniería biomédica de la Universidad de Oporto, está probando este biomaterial en un bio-reactor, que “es lo más parecido al ambiente interno del ojo“. Este sistema permite poner en contacto el biomaterial con un cultivo de células y otros compuestos químicos para probar su eficacia.

Sobre las causas de esta enfermedad, que también afecta a algunos jóvenes, se sabe que existen factores genéticos y que el tabaco y la obesidad favorecen su desarrollo, pero los procesos implicados en el envejecimiento extracelular todavía muestran algunos interrogantes. Gracias a las investigaciones de los últimos años, “se ha descubierto que hay cuatro fenómenos que contribuyen a la senescencia extracelular” y, por lo tanto, “al proceso inflamatorio ocular”, apunta Chinarro. “Pensamos que dos de estos fenómenos podrían prevenirse con un material basado en óxido de titanio, muy utilizado en implantes óseos, como los de cadera”. Está muy estudiada, subraya, “su biocompatibilidad y la ausencia de toxicidad”. Dados los primeros resultados, parece que van por el buen camino.

Imagen del biomaterial que se está probando en el Instituto de Cerámica y Vidrio de Madrid. MARCOS PERGÓN.

 

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