Brexit, las consecuencias para la ciencia británica y para la europea.

Should the United Kingdom remain a member of the European Union or leave the European Union?

Esta es la pregunta del referéndum consultivo sobre el llamado Brexit del próximo 23 de junio, cuando los ciudadanos del Reino Unido tendrán que decidir si quedarse o salir de la Unión Europea después de 43 años.

Las últimas encuestas muestran una población dividida en partes casi iguales, pero en el mundo académico, de acuerdo con una reciente encuesta de Nature, la elección de los investigadores favorece fuertemente a favor de permanecer en la UE.

De 907 investigadores que trabajan en el Reino Unido, el 83% dijo que desea una Gran Bretaña “europea”, mientras que el 12% está a favor del Brexit.

Si consideramos solamente los investigadores británicos que planean votar, para un total de 666 personas, los porcentajes difieren sólo ligeramente, con un 80% y 14%, respectivamente.

Un sentimiento similar se puede encontrar incluso entre los investigadores no británicos que viven en la UE, pero fuera del Reino Unido.

De estos 954 individuos, 77% quiere una Gran Bretaña que siga en la UE, mientras que el 17% favorece el Brexit.

Entre la población, la opinión generalizada (78%) es que la salida podría dañar especialmente la ciencia hecha en el Reino Unido, con algunas consecuencias negativas para la europea.

En los últimos meses, las diferentes posiciones de los investigadores estaban bien representados por los grupos de científicos de la UE y Científicos por la Gran Bretaña.

Sus opiniones se resumen en la investigación Relación entre la UE y la eficacia de la ciencia del Reino Unido , extraído del ‘House of Lords Science and Technology Committee’.

En su contribución, los científicos de la UE han puesto de relieve cómo la Unión Europea es uno de los centros más importantes de la ciencia en el mundo, con un papel de prestigio para el Reino Unido en términos de productividad y habilidades.

Además, es poco probable que los fondos de la UE se compensen con los británicos. Dejar la UE resultará una pérdida de representación en la toma de decisiones, no sólo científica, y un alejamiento de las temáticas de Horizon 2020.

Las universidades perderían sus funciones de coordinación, con una fuga de talentos probable en favor de la UE. Por el contrario, los científicos de Gran Bretaña no son del todo pesimistas.

Parten de la suposición, de hecho, de que la cooperación internacional entre el Reino Unido y la UE seguirá siendo rentable, como ya ocurre con Noruega, Suiza, Turquía, Islandia e Israel.

Además, la financiación de la ciencia europea podría ser utilizada directamente en el Reino Unido, aunque hay que recordar que en el periodo 2006-2015 el Reino Unido recibió de la UE más de lo que gasta en investigación científica.

En particular, aportó el 12% del presupuesto total, recibiendo una participación del 15%. Por último, los investigadores pro-Brexit se han referido a los casos del CERN y de la Agencia Espacial Europea, considerados como buenos ejemplos de estructuras supranacionales que no están conectados directamente a la UE.

El tema Brexit ha sido ampliamente discutido por los medios británicos y extranjeros. Según ha informado el Financial Times, en el Reino Unido podemos encontrar universidades y laboratorios de investigación altamente productivas, que son el hogar de un 4% de los científicos de todo el mundo.

Esta proporción se eleva al 16% si se refiere a la cantidad de artículos. En una carta al Times, la salida de la UE ha sido valorada negativamente por el Consejo de Ciencias, cuyos miembros se oponen en un 84%.

Incluso en el Telegraph apareció la preocupación de los científicos, con un llamamiento firmado por trece premios Nobel británicos. Su temor está relacionado con la libre circulación de las ideas y de los investigadores, por no hablar de los fondos procedentes de la UE.

Como se ha señalado por la revista Science, el Reino Unido gasta en investigación sólo el 1,63% del producto interno bruto (datos de 2013). Diecinueve países gastan más, entre ellos Alemania (2,85%) y Francia (2,23%).

Entre 2006 y 2015, las organizaciones científicas británicas recibieron cerca de 8 millones de libras de la Unión Europea.

Si se produce el Brexit, las disciplinas con mayor riesgo serían las económicas (94% de la financiación de la UE), la biología evolutiva (67%) y la nanotecnología (62%).

En cualquier caso, el pro-Brexit hizo hincapié en que los fondos actuales no se perderán, que estarán disponibles a través de acuerdos específicos. Puede que así sea, pero habrá que saber si el Reino Unido aún tendrá una posición fuerte de negociación.

En general, durante la última década, sólo el 7% del presupuesto de investigación de la UE se asigna a los estados no miembros.

Veremos lo que sucederá el 23 de junio, pero una cosa es cierta: si el Brexit vence, los políticos británicos tendrán que ser muy convincentes si quieren seguir sacando recursos del pozo Europeo de Investigación.

Traducción: Asociación Mácula Retina

 

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