La investigación surge por la necesidad de resolver los problemas de salud de los pacientes. Sin embargo, el hecho de que todo el proceso esté perfectamente regulado hace que, en ocasiones, parezca que se realiza al margen de los pacientes a los que los investigadores sirven. Para dar a conocer el camino de la investigación y acercar el mundo de los ensayos clínicos a la sociedad, la Investigación Aplicada a los Cuidados es “un proceso de generación de conocimiento basado en metodología científica dirigido a la mejora o conservación de la salud de las personas, desde el respeto a su manera de sentir y de vivir y a sus posibilidades de participación efectiva”. Para comprender las consecuencias prácticas de esta definición es necesario despejar los tres conceptos inherentes a una investigación aplicada: sujeto, objeto y saber.

  1. El sujeto alude a la persona (enferma o sana) en su contexto se debe intentar  no perder la perspectiva del sujeto, a quien reconoce un papel activo y visible, y por tanto le sitúa en el eje del proceso investigador.
  2. El objeto es el cuidado de la salud, está dirigida a obtener un conocimiento que contribuya a mejorar el estado de salud de las personas involucradas en el cuidado, incluido el propio cuidador, sea o no profesional.
  3. El saber es una ciencia aplicada que incrementa su acervo a través de la investigación, donde encuentra su principal sustento, pero en un diálogo constante y creativo con otras ciencias y parcelas del conocimiento .

Si los problemas de salud más prevalentes se asocian a los estilos de vida, la investigación debería centrarse en las personas tanto o más que en las enfermedades.

“si el galeno a la hora de estar frente a su paciente, no logra ser humano y estar al nivel del enfermo, de nada sirve ninguna publicación, ninguna guía internacional o el método diagnóstico con mayor especificidad y sensibilidad demostrados.”

Como afirma Alacoque Lorenzini Erdmann, “necesitamos conocimientos que contribuyan a vivir con mejor y más salud, para promover condiciones de vida más dignas y solidarias. Necesitamos producir tecnologías que puedan prolongar la vida, el derecho a vivirla con menos sufrimiento y pleno ejercicio de la ciudadanía frente a los límites y las limitaciones de los seres humanos para controlar la evolución de la naturaleza. Necesitamos del potencial intelectual y ético para cuidar de la vida humana en relación con su salud, entendiendo que el cuidado de la salud es un valor…