Inspirado por el progreso de la investigación del Síndrome de Usher.

Tenía 19 años cuando oí hablar por primera vez acerca del síndrome de Usher, la principal causa de ceguera y sordera combinada, recién salido de la escuela secundaria y muy privilegiado por la oportunidad de trabajar como estudiante de verano en la Retina Foundation of the Southwest con David Birch. Yo estaba muy conmovido por los pacientes –su ansiedad por la inexistencia de cualquier tipo de tratamiento y el temor de que pudieran transmitir su enfermedad a otros miembros de la familia. Eso fue hace casi 20 años. En aquel entonces, sabíamos muy poco acerca de la enfermedad, especialmente su diversidad genética, y no había terapias en un futuro inmediato.

Las cosas han cambiado. Estamos más cerca que nunca de tener opciones de tratamiento para los pacientes que tienen esta enfermedad difícil. Ahora ya puedo imaginar un día en el que vamos a tener estrategias de tratamiento para todas las diferentes formas del síndrome de Usher, y me gustaría destacar algunos de los excitantes trabajos que están siendo apoyados por la Foundation Fighting Blindness para llegar hasta allí.

Pero en primer lugar, voy a hacer una rápida introducción sobre el síndrome de Usher. Es una enfermedad genética que se produce cuando hay mutaciones (defectos) en los genes que son importantes para la función de ambos fotorreceptores en la retina y las células ciliadas en la cóclea, u oído interno. Hasta el momento, hemos encontrado 11 genes que, cuando mutan pueden causar diferentes subtipos del síndrome de Usher. Estas mutaciones suelen provocar una deficiencia o una versión defectuosa de una proteína que es crítica para la salud y la función de la retina y cóclea.

Una estrategia para el tratamiento es el uso de la terapia génica para introducir nuevas copias normales del gen en las células restantes de la retina. Afortunadamente, la naturaleza nos ha dado la herramienta perfecta para hacer esto. Podemos modificar los virus, también conocidos como vectores, extrayendo los elementos que pueden causarnos enfermedades y sustituyéndolos por el gen terapéutico.

La terapia génica para el síndrome de Usher es un reto por varias razones –permítanme destacar dos. En primer lugar, varios genes implicados son relativamente grandes, y no caben en los vectores que se han utilizado en los ensayos de terapia génica para otras degeneraciones de la retina. En segundo lugar, en el momento en que se diagnostica el síndrome de Usher, muchos pacientes ya han perdido un número importante de células fotorreceptoras. La terapia génica no recupera esas células, pero tiene potencial para reducir la velocidad o detener la degeneración –salvando los preciosos restantes fotorreceptores de una persona– hasta que otras terapias, como las células madre, sean capaces de sustituir fotorreceptores perdidos.

En el Casey Eye Institute, hemos empezado el primer estudio humano con terapia génica para el síndrome de Usher tipo 1B, que es causado por mutaciones en el gen MYO7A. El investigador principal de este ensayo es mi colega y mentor, Richard Weleber, MD, que ha estado estudiando las enfermedades de la retina durante casi 40 años. Además, José Sahel, MD, e Isabelle Audo, MD, Ph.D., del Hopital Quinze Vingt de París, están participando en este ensayo. Conocido como UshStat®, el tratamiento utiliza un vector especial que puede suministrar grandes genes como el MYO7A.

Hemos tratado a cuatro participantes hasta el momento, y tenemos la esperanza de inscribir a los otros 14 participantes el próximo año. Todavía es demasiado pronto para saber si la terapia génica está funcionando, pero el hecho de que se haya pasado el tratamiento a un estudio en humanos es muy emocionante.

Otros grupos están trabajando en nuevos métodos para hacer llegar los grandes genes que causan el síndrome de Usher, como el USH2A, el gen más común relacionado con el síndrome de Usher tipo 2.

Muna Naash, Ph.D., de la Universidad de Oklahoma, está usando nanopartículas –pequeñas partículas artificiales que pueden penetrar fácilmente en las células– para suministrar este gen grande en los fotorreceptores de los animales.

La terapia génica es sólo una de las emocionantes innovaciones que han llegado desde el laboratorio hasta los estudios con humanos. Jennifer Lentz, Ph.D., está desarrollando un tratamiento para el síndrome de Usher tipo 1C utilizando oligonucleótidos de antisentido (ASOs), que esencialmente son trozos de ADN utilizados para corregir mutaciones. Codones de parada prematuros son mutaciones comunes en el tipo 1C y resultado en una proteína truncada, ineficaz. Los oligonucleótidos de antisentido son fármacos que ayudan a las células de la retina a “leer a través de” estas mutaciones para que toda la proteína se puede hacer. Los codones de parada prematuros a menudo conducen a otras formas de síndrome de Usher y a otras enfermedades de la retina, por lo que los oligonucleótidos de antisentido puede beneficiar a muchas personas. Estos son sólo algunos de los avances en la investigación del Síndrome de Usher financiados por la Fundación, y estamos haciendo más progresos cada año. El futuro nunca ha parecido más brillante, y es muy emocionante para mí ser parte de esta investigación de vanguardia.

En la foto, el Dr. Mark Pennesi
Traducción: Asociación MÁCULA RETINA

 

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