Los investigadores han descubierto cómo dos mutaciones genéticas pueden causar el desarrollo de melanoma ocular, la forma más común de cáncer en el ojo.

Con una mejor comprensión de cómo funcionan estos genes, los investigadores dicen que ahora tienen una prometedora diana terapéutica para el tratamiento de la enfermedad en el futuro. De hecho, los investigadores fueron capaces incluso de ralentizar la progresión del crecimiento del tumor ocular en ratones mediante el uso de un medicamento aprobado por la FDA asociado a estas dos vías genéticas.

“Antes de nuestro estudio, se sabía perfectamente que estos dos genes eran los causantes del cáncer”, explica el autor del estudio Kun-Liang Guan, profesor de farmacología en el UC San Diego Moores Cancer Center, a FoxNews.com. “Pero los mecanismos no estaban muy claros. Porque si sabemos cómo pueden causar cáncer, entonces podremos encontrar una manera de apuntar a los mecanismos”.

El melanoma ocular –o melanoma uveal– se produce cuando el cáncer se desarrolla en las partes de los ojos que contienen pigmento, especialmente en el iris. Si el cáncer está presente sólo en el ojo, el tratamiento estándar incluye la radiación y la extirpación del ojo, por lo general con éxito. Sin embargo, el melanoma uveal con frecuencia hace metastasis y se extiende al hígado, y una vez que esto ocurre, los pacientes suelen sucumbir a la enfermedad entre los dos y ocho meses después del diagnóstico.

Dos mutaciones genéticas —GNAQ y GNA11— han sido relacionadas con el desarrollo del melanoma uveal, que se producen en hasta un 80 por ciento de todos los casos de esta forma de cáncer. Ambos genes codifican para lo que se conoce como las proteínas G, que actúan como interruptores moleculares, que regulan el transporte de información desde el exterior de las células a sus células.

Tras un análisis más detallado de estos genes, Guan y su equipo revelaron que las mutaciones genéticas tanto GNAQ como GNA11 hacen que las proteínas G estén permanentemente “on”, dejando que todas las formas de señales pasen libremente dentro y fuera de las células. Esto conduce a la sobre-activación de la proteína asociada-Yes (YAP), un potente oncogen que tiene la capacidad de causar cáncer.

“Lo que sabemos es que cuando [estos genes están mutados], van a convertir a las células normales en células cancerosas”, dijo Guan. “Si se produce en exceso la proteína [YAP] en las células normales, las células normales adquirirá propiedades similares a una célula cancerígena, que implica que proliferará en exceso y no morirá.”

Ahora, sabiendo el papel crucial que juega YAP en el desarrollo del cáncer, Guan dijo que los expertos podrían potencialmente utilizar la proteína como una diana farmacológica para frenar la propagación del melanoma uveal. Adicionalmente, un medicamento existente llamado verteporfina, que se utiliza para tratar vasos sanguíneos anormales en el ojo, ya se sabe que inhibe la función de YAP.

Los investigadores decidieron probar los efectos de la verteporfina en ratones afectados por tumores de melanoma uveal derivadas de tumores humanos. Como era de esperar, el fármaco ayudó a suprimir la propagación del tumor y salvó la vida de los ratones.

Dado su éxito, Guan espera que las compañías farmacéuticas se comprometen a desarrollar más inhibidores de la YAP, ya que es una proteína bastante fácil de apuntar. Según el National Cancer Institute, el melanoma uveal afecta a 2.000 personas en los Estados Unidos cada año.

“Creo que la belleza de esto es la simplicidad del estudio”, dijo Guan. “Esperamos que nuestro estudio realmente ayude a desarrollar terapias para el tratamiento del melanoma uveal.”

La investigación fue publicada online en la revista Cancer Cell.

Traducción: Asociación MÁCULA RETINA