Cambios tempranos en la retina pueden ser un indicador de la DMAE.

La degeneración macular relacionada con la edad es una enfermedad progresiva que causa visión borrosa en la zona central de la mácula.

Es la principal causa de pérdida grave de la visión en pacientes mayores de 60 años. Y es una enfermedad que cuesta millones de dólares de gasto a los sistemas sanitarios de todo el mundo.

Actualmente no hay cura para la enfermedad, pero las opciones de tratamiento pueden retardar la pérdida de visión. La detección temprana es la mejor manera de identificar la patología a tiempo para limitar los efectos que tiene en la visión del paciente.

Se ha realizado un nuevo estudio con el objetivo de encontrar nuevos métodos de detección temprana para la degeneración macular relacionada con la edad.

Los investigadores analizaron escaneos e imágenes de pacientes con DMAE para detectar signos o síntomas que pudieran indicar la presencia de DMAE antes de que se haya formado por completo.

Después de analizar las imágenes clínicas, los científicos vieron que los pacientes con DMAE tenían nódulos calcificados acumulados en la retina. Se cree que estos nódulos calcificados aumentan el riesgo de progresión avanzada de la degeneración macular relacionada con la edad hasta seis veces, en comparación con aquellos que no los tienen.

Las calcificaciones causan daño irreversible a los ojos

“Nuestra investigación reveló que los cambios tempranos en la parte posterior del ojo pueden conducir a la acumulación de depósitos minerales duros, hechos de calcio y fosfato”, dijo el autor del estudio, Imre Lengyel. “La acumulación de estos depósitos minerales es un indicador de daño irreversible de la retina”.

Estos hallazgos podrían tener implicaciones para futuras opciones terapéuticas para la degeneración macular relacionada con la edad.

Con más investigación, es posible que cambios sencillos en la dieta puedan influir en la progresión de la pérdida de la visión, dicen los autores del estudio, si se puede limitar la acumulación de calcificaciones que identificaron a través de las exploraciones de la retina. El objetivo de las investigaciones futuras se centrará en qué causa estas calcificaciones y cómo limitarlas.

“Si llegamos a comprender completamente las causas que provocan los cambios en el entorno en el que crecen estos nódulos grandes y dañinos, podríamos diseñar nuevas formas para intervenir en el crecimiento temprano durante el proceso de la enfermedad”, dijo la coautora del estudio Christine Curcio. “La identificación de estos riesgos asociados con la progresión de la enfermedad ocular, especialmente en la retina, podría convertirse en una herramienta de diagnóstico para controlar la progresión de la degeneración de la retina”.

Añadió: “Esto permite a los oftalmólogos aconsejar a sus pacientes con mejor conocimiento y también nos permite pensar en frenar o detener la progresión de la enfermedad, en las primeras fases de su evolución”.

Traducción: Asociación Mácula Retina.

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