Un estudio muestra correlación entre HDL, triglicéridos y degeneración macular asociada a la edad (DMAE).

Según el estudio, el colesterol HDL y los triglicéridos tienen una asociación positiva y negativa, respectivamente, con un mayor riesgo de degeneración macular relacionada con la edad, particularmente en las etapas iniciales.

La correlación entre los niveles de lípidos circulantes y la DMAE, así como la asociación con variantes genéticas específicas, se analizaron en un gran conjunto de datos del proyecto europeo EYE-RISK, con 14 estudios en siete países.

Este estudio, al igual que varios otros estudios, se inició con la idea de que las drusas son depósitos de proteínas ricas en lípidos, que se asemejan a la formación de placas ateroscleróticas en la enfermedad cardiovascular. Los niveles de lípidos sistémicos, así como los genes específicos involucrados en el metabolismo de los lípidos, pueden por lo tanto tener correlaciones significativas con las drusas y la fase temprana de la DMAE.

Un total de 4,730 individuos con DMAE temprana, 2,441 con DMAE tardía y 23,782 sujetos no afectados fueron identificados dentro de la base de datos EYE-RISK. Se registraron los niveles de lípidos, así como los datos de genotipo.

Se encontró una asociación positiva entre un colesterol HDL más alto y un mayor riesgo de DMAE, con estimaciones ligeramente más altas para la DMAE temprana. A la inversa, los triglicéridos se asociaron negativamente con la DMAE temprana y cualquier DMAE. Las mismas correlaciones se encontraron con el tamaño y el área de las drusas: los niveles más altos de HDL se asociaron con un mayor tamaño y área de las drusas, mientras que los triglicéridos más altos se asociaron con el tamaño y el área de las drusas más pequeñas. El análisis genético no dio lugar a respuestas claras.

“El riesgo más pronunciado de una DMAE temprana y el aumento de [la razón de probabilidades] del colesterol HDL para las drusas mayores sugiere que los lípidos desempeñan un papel importante en la fase temprana de la enfermedad. Hipotéticamente, la intervención en esta fase sería más prometedora para prevenir la ceguera”, escribieron los autores.

“Si los lípidos sistémicos influyen directamente en el metabolismo de los lípidos en la retina o si estos lípidos reflejan las características patológicas de la retina es una pregunta que queda por responder”, concluyeron.

Traducción: Asociación Mácula Retina.

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