La eliminación segura de vasos sanguíneos anormales es clave para el éxito del trasplante celular en la DMAE húmeda

El trasplante de células del epitelio pigmentario de la retina derivadas de células madre embrionarias humanas (hESC-RPE) ha mostrado un gran potencial como tratamiento para la degeneración macular. Sin embargo, su efectividad en la forma húmeda de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE neovascular o húmeda) es limitada debido a la presencia de neovascularización coroidea (CNV).

Para evaluar la viabilidad de este trasplante, se utilizó un procedimiento quirúrgico que consistió en inducir un desprendimiento de retina para eliminar las lesiones de neovascularización coroidea (CNV). Luego, tras volver a colocar la retina en su sitio, se trasplantaron las células hESC-RPE en el espacio subretiniano, que es la capa situada entre la retina y el epitelio pigmentario. Este procedimiento permite que las células reemplacen a las dañadas y ayuden a restaurar la función visual en pacientes con degeneración macular.

Las células hESC-RPE son un tipo de células especializadas que se obtienen a partir de células madre embrionarias humanas. Estas células imitan la función del epitelio pigmentario de la retina (RPE), una capa esencial en la parte posterior del ojo que protege y nutre las células responsables de la visión.

Cuando el RPE se daña, como ocurre en enfermedades como la degeneración macular, la visión comienza a deteriorarse. Gracias a la capacidad de las células madre para transformarse en distintos tipos de células, los científicos pueden convertirlas en células RPE sanas y trasplantarlas al ojo para reemplazar las dañadas. Esto abre la puerta a posibles tratamientos para restaurar la visión en personas con enfermedades degenerativas de la retina.

En el estudio participaron diez pacientes, divididos en dos grupos. En el primer grupo, conformado por siete pacientes sin sangrado, no se observó edema en la retina ni recurrencia de la CNV. En el segundo grupo, que incluía a tres pacientes con sangrado, se detectó inflamación persistente en el fondo de ojo y, en un caso, la CNV reapareció. A pesar de estas diferencias, todos los pacientes fueron tratados con éxito y ninguno sufrió pérdida de visión.

Estos resultados sugieren que el trasplante subretiniano de células hESC-RPE, después de eliminar la CNV, es un procedimiento seguro y bien tolerado. Sin embargo, la eliminación de la CNV puede causar daños que podrían provocar inflamación prolongada y aumentar el riesgo de que la enfermedad reaparezca.

Diseño del estudio y participantes

Este estudio fue un ensayo clínico de fase 1, diseñado e impulsado por investigadores, en el que participaron 10 adultos que cumplían con los criterios de inclusión. Todos los pacientes firmaron un consentimiento informado, y el estudio fue aprobado por el Comité de Ética del Hospital Southwest. Además, el ensayo está registrado en ClinicalTrials.gov bajo el número NCT02749734.
Los participantes tenían degeneración macular húmeda (DMAE) en ambos ojos, por lo que se eligió el ojo con peor visión para realizar la intervención. Tras la cirugía, cada paciente fue seguido durante al menos 12 meses para evaluar los resultados.

Las células utilizadas en el trasplante, llamadas Q-CTS-hESC-2, fueron obtenidas del Centro Nacional de Recursos de Células Madre de China y validadas por el Instituto Nacional de Control de Alimentos y Medicamentos de China (Gu et al., 2017). Antes del trasplante, estas células se diferenciaron en células del epitelio pigmentario de la retina (RPE) siguiendo protocolos rigurosos de seguridad (Wu et al., 2016).
Después de 120 días de diferenciación, las células adquirieron una estructura similar a un empedrado, típica del epitelio pigmentario de la retina, y desarrollaron pigmentación. Se realizaron pruebas de bioseguridad para confirmar que estaban libres de bacterias, virus u otros contaminantes (Tabla S1).
Para garantizar que realmente eran células RPE, se verificó la expresión de marcadores específicos como MITF, ZO-1, Bestrophin-1, REP-65 y CRALBP mediante inmunotinción y PCR cuantitativa. Además, un análisis por citometría de flujo mostró que más del 99% de las células expresaban al menos un marcador de RPE, lo que indicaba una alta pureza celular.

Para descartar riesgos de crecimiento descontrolado, las células fueron probadas en ratones inmunodeficientes. Mientras que las células completamente diferenciadas no mostraron signos de proliferación anormal, las células no diferenciadas sí desarrollaron teratomas (Figura S1). Estos resultados confirmaron que las células hESC-RPE eran seguras para su uso en humanos.

Procedimiento quirúrgico

La cirugía se realizó mediante una vitrectomía pars plana de 3 puertos, un procedimiento oftalmológico estándar que permite acceder a la retina. Primero, se eliminó completamente el vítreo y se indujo un desprendimiento de retina (RD) en la parte superior de la retina inyectando una solución salina balanceada en el espacio subretiniano.

Luego, se realizó una pequeña abertura en la retina para acceder y extraer cuidadosamente la membrana neovascular (CNV), el tejido anómalo que causa la DMAE húmeda.

Para volver a colocar la retina en su posición normal, se utilizó perfluorodecalina, un líquido especializado que ayuda a aplanar la retina. Posteriormente, se sellaron las pequeñas rupturas retinianas con fotocoagulación con láser y se aplicó aceite de silicona como taponamiento para mantener la retina en su lugar.

Finalmente, se inyectó una solución con 1 millón de células hESC-RPE (100 μL) directamente en la zona macular utilizando una cánula ultrafina de calibre 39, formando un pequeño domo subretiniano.

Después de la cirugía, los pacientes debían permanecer acostados boca arriba durante una noche para permitir la absorción del líquido subretiniano. Luego, se les indicó que adoptaran una posición boca abajo durante una semana para favorecer la integración de las células trasplantadas y la recuperación de la retina.

Conclusión

Los hallazgos sugieren que la eliminación quirúrgica de la neovascularización coroidea (CNV), combinada con el trasplante de células del epitelio pigmentario de la retina derivadas de células madre embrionarias, podría ser una opción segura y viable para tratar la degeneración macular húmeda (DMAE húmeda).

Además, identificamos algunos factores que influyen en los resultados menos favorables y compartimos nuestras experiencias en el manejo de complicaciones durante el estudio. Creemos que estos aprendizajes pueden ser útiles para mejorar la evaluación preoperatoria de los pacientes y optimizar los cuidados después de la cirugía en futuros estudios.

Limitaciones del estudio

Una de las limitaciones del estudio fue que los pacientes tuvieron que tomar inmunosupresores durante 4 meses, algo que ya se ha observado en investigaciones previas (Schwartz et al., 2012). Aunque las células hESC-RPE tienen un bajo riesgo de generar una respuesta inmune (Idelson et al., 2018), todavía existe la posibilidad de que el organismo las rechace con el tiempo.

Actualmente, no hay un consenso claro sobre cómo administrar inmunosupresores a largo plazo en adultos mayores que reciben un trasplante celular. Además, su uso prolongado podría aumentar el riesgo de infecciones graves y cáncer, lo que representa un desafío importante en el desarrollo de esta terapia.

La eliminación segura de vasos sanguíneos anormales es clave para el éxito del trasplante celular en la DMAE húmeda.

Traducción: Asociación Mácula Retina

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