Terapia génica y retina

Desde la primera oleada de aprobaciones de terapia génica en 2003-2012, el ritmo se ha acelerado rápidamente. Media docena de terapias génicas han llegado a la UE en los últimos años; la última, Zynteglo para la beta talasemia en junio. Los EE. UU. han experimentado un auge similar y la FDA espera una tasa de aprobación de 10 a 20 terapias celulares y génicas cada año para el 2025. Dirigirse al ojo, en concreto a la retina, se ha vuelto particularmente atractivo, ya que su anatomía se adapta bien a los enfoques de la terapia génica. La aprobación de Luxturna por parte de la UE en 2018, una terapia basada en virus adenoasociados (AAV) para pacientes con una mutación genética que causa pérdida progresiva de la visión, fue la primera aprobación de cualquier terapia génica para el ojo, pero hay otras en camino.

Gran parte del éxito reciente de la terapia génica puede atribuirse a avances considerables en las tecnologías de vectores virales utilizadas para entregar el material genético en las células de los pacientes.

Christian Thirion, fundador y CTO de Sirion Biotech, un desarrollador alemán de vectores virales, dijo:

“Tras el fracaso temprano de los ensayos de terapia génica con vectores retrovirales y vectores de adenovirus altamente inmunogénicos a finales de los 90 y principios de los 2000, se han cerrado enormes brechas en relación con la biología del virus, la dinámica del vector, la interacción inmunológica y la seguridad del vector “.

En particular, una clase de vectores virales llamados virus adenoasociados (AAV) se ha convertido en una plataforma líder para nuevas terapias genéticas.

“Los virus adenoasociados (AAV) son las nuevas superestrellas en el sector de la terapia génica”, dijo Thirion. “Los AAV de tipo salvaje no provocan enfermedades en los seres humanos y dan como resultado una expresión génica a largo plazo hasta durante 10 años. Pueden ser diseñados y dirigidos a tipos específicos de células o tejidos. Todas estas características los convierten en herramientas ideales para las aplicaciones modernas de terapia génica, y el aumento en el interés por esta tecnología ha sido abrumador”.

“La aprobación de Luxturna fue un hito importante para la industria, para nuestra compañía y para otras personas que buscan ofrecer nuevas terapias en oftalmología”, dijo Bernard Gilly, CEO de Gensight Biologics, con sede en París, empresa que se especializa en enfoques de terapia génica para enfermedades de la retina y neurodegenerativas.

Gensight pretende solicitar la aprobación de la EMA de su primera terapia génica en diciembre de 2019. En Europa, Nightstar Therapeutics y Horama también están trabajando en terapias genéticas para la ceguera, aprovechando la adecuación inherente del ojo a la tecnología.

“El ojo es un sistema cerrado; una vez inyectados en el globo ocular, los vectores tienen muy pocas oportunidades de filtrarse al exterior y, como resultado, los vectores permanecerán dentro del ojo y podrán descargar su carga de ADN en un número máximo de células seleccionadas. Además, las neuronas no se renuevan y una vez que una neurona expresa el gen que interesa, es probable que lo haga por un período de tiempo muy largo”, explicó Gilly.

Traducción: Asociación Mácula Retina.

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