Resumen
Nuevas terapias para restaurar la visión
Las enfermedades oculares degenerativas, como la degeneración macular y el glaucoma, afectan a millones de personas y tienen pocas opciones de tratamiento. Astellas está desarrollando terapias celulares y génicas para regenerar células dañadas y corregir mutaciones genéticas que causan la pérdida de visión.
Aunque estos tratamientos prometen cambiar vidas, su desarrollo es complejo y requiere tiempo. La empresa trabaja con reguladores para acelerar su aprobación y garantizar que los avances realmente mejoren la calidad de vida de los pacientes. Con un enfoque en la innovación y la colaboración, Astellas apuesta por un futuro donde recuperar la vista sea posible.
Astellas: La búsqueda de terapias celulares y genéticas para enfermedades oculares
Las terapias celulares y genéticas para enfermedades oculares degenerativas aún están en una fase temprana de desarrollo, pero tienen el potencial de transformar la vida de muchas personas. Millones de personas en todo el mundo sufren cada año pérdida de visión o deterioro visual debido a diversas enfermedades oculares, incluidas aquellas que afectan la retina. Sin embargo, existen muy pocos tratamientos y aún menos curas. Además, con el envejecimiento de la población mundial, el número de personas afectadas por estas enfermedades continuará en aumento.
Ante este panorama, la empresa farmacéutica global Astellas, con sede en Tokio, Japón, se ha fijado un objetivo a largo plazo: desarrollar terapias celulares y genéticas para tratar enfermedades oculares.
Las enfermedades degenerativas de los ojos representan una gran carga para los sistemas de salud, además del impacto social para los pacientes. Y con el envejecimiento de la población mundial, este desafío será cada vez mayor.
Abordando la degeneración ocular
Enfermedades como la degeneración macular asociada a la edad, el glaucoma y la retinitis pigmentosa ocurren debido a la pérdida progresiva de células específicas, generalmente debido a factores genéticos o ambientales. Actualmente, las terapias basadas en anticuerpos o pequeñas moléculas no logran estimular la regeneración celular en la retina, ya que muchas de sus células no se regeneran por sí solas.
Sin embargo, en el futuro, las terapias basadas en células madre o en la transferencia de genes podrían cambiar esta realidad. Jotaro Suzuki, líder del equipo de Blindness and Regeneration en Astellas, explica que estos tratamientos emergentes podrían abordar estos complejos trastornos.
La terapia génica busca prevenir o tratar enfermedades en distintos órganos actuando sobre el problema de raíz, como mutaciones genéticas. Esto se logra introduciendo material genético directamente en las células afectadas. No obstante, desarrollar tratamientos específicos para el ojo es más complicado de lo que se pensaba.
“Hace unos años, creíamos que unas pocas decenas de genes eran responsables de la mayoría de las enfermedades oculares, pero ahora sabemos que hay más de 350 y seguimos contando”, explica Alessandro Iannaccone, líder global de Terapia Celular y Genética en Astellas.
Por otro lado, las terapias celulares buscan introducir células nuevas o modificadas en un órgano para prevenir o corregir una enfermedad. Para ello, se utilizan células madre embrionarias humanas o células madre pluripotentes inducidas, que pueden convertirse en cualquier tipo de célula. En enfermedades oculares, por ejemplo, se pueden generar células fotorreceptoras diferenciadas para reemplazar aquellas que se han perdido y restaurar la visión.
A pesar de su potencial, ambas terapias presentan grandes desafíos. “El desarrollo de terapias génicas y celulares es complejo debido a obstáculos científicos, técnicos, regulatorios y de fabricación”, señala Suzuki.
La importancia de una visión a largo plazo
Debido a que estas terapias emergentes requieren una inversión a largo plazo y una investigación más extensa en comparación con los tratamientos tradicionales, es clave mantener una visión estratégica. “Estos desarrollos necesitan una inversión prolongada y más investigación que las formas de tratamiento establecidas”, afirma Katsuro Yoshioka, jefe de Investigación en Terapia Génica Ocular en Astellas.
Prioridad: seguridad
Las terapias regenerativas con células madre presentan dos posibles riesgos: la proliferación descontrolada de las células fuera de la zona de tratamiento y el rechazo por parte del sistema inmunológico. Para mitigar el primer problema, los investigadores de Astellas han diseñado un mecanismo de seguridad. “Nuestras células tienen un ‘interruptor de apagado’ que podemos activar con un fármaco si empiezan a proliferar descontroladamente”, explica Iannaccone.
El segundo problema, el rechazo inmunológico, es menos preocupante en el ojo debido a su naturaleza especial. “El ojo es un órgano privilegiado inmunológicamente, ya que las células de la retina están protegidas de respuestas inmunes indeseadas”, comenta Iannaccone.
Aun así, Astellas está investigando formas de hacer que las células madre sean menos visibles para el sistema inmunológico, minimizando aún más el riesgo de rechazo. Para ello, en 2018 adquirió Universal Cells, una empresa biotecnológica de Seattle, Estados Unidos, que desarrolló un método para modificar células madre pluripotentes. Estas células donantes universales se diseñan genéticamente para no expresar las proteínas HLA (antígeno leucocitario humano), lo que las hace prácticamente invisibles para el sistema inmunológico y reduce el riesgo de rechazo.
Explorando la restauración de la visión
Uno de los proyectos más prometedores de Astellas es una terapia basada en células madre para tratar la atrofia geográfica, una forma avanzada de degeneración macular asociada a la edad. Esta terapia consiste en trasplantar células epiteliales del pigmento retinal diferenciadas a partir de células madre embrionarias humanas en la parte posterior del ojo. Los estudios en animales han demostrado que este enfoque puede restaurar la visión y actualmente se encuentra en fase 1b de ensayos clínicos en Estados Unidos (NCT03178149).
Otro tratamiento para la atrofia geográfica, basado en células donantes universales, aún está en fase preclínica.
En cuanto a las terapias génicas, Astellas está explorando el uso de vectores de virus adenoasociados (AAV) para llevar material genético a células específicas del ojo. Esta técnica, común en la terapia génica, tiene una baja respuesta inmunogénica y permite liberar el material genético directamente en las células afectadas.
Uno de los proyectos más avanzados de Astellas en esta área busca utilizar esta estrategia para introducir genes en células de la retina afectadas por el glaucoma. Esta técnica fue desarrollada inicialmente por la empresa británica Quethera, que Astellas adquirió en 2018. “Las pruebas en modelos animales han demostrado que este tratamiento mejora significativamente la supervivencia de las células ganglionares de la retina en casos de glaucoma”, afirma Yoshioka.
Un nuevo enfoque en la evaluación de tratamientos
Uno de los grandes desafíos en la evaluación de nuevas terapias para enfermedades oculares es que muchas de estas enfermedades progresan lentamente, lo que hace difícil medir mejoras significativas en el corto plazo. Para pacientes jóvenes o de edad avanzada, este es un problema, ya que los ensayos clínicos pueden tardar años en mostrar un beneficio suficiente para cumplir con los criterios regulatorios.
“Si un tratamiento mejora la visión aunque sea en menos de diez letras en la tabla optométrica, los pacientes serían felices, pero bajo los estándares actuales, esto no sería suficiente para la aprobación regulatoria”, comenta Iannaccone.
Es por ello que los investigadores abogan por una reevaluación de los criterios de eficacia en la aprobación de estos tratamientos, asegurándose de que las mejoras sean significativas para los pacientes y su calidad de vida.
Un futuro de colaboración
Para Astellas, la colaboración es clave. “Fomentamos una cultura de innovación abierta, tanto dentro de la empresa como con socios externos”, dice Yongting Wang, director de Investigación en el Instituto de Medicina Regenerativa de Astellas, en Boston.
La compañía busca alianzas con expertos de la industria, biotecnológicas y académicos para seguir avanzando en el desarrollo de terapias celulares y genéticas. También está fortaleciendo sus capacidades de manufactura robótica, esenciales para la producción de terapias celulares a gran escala.
“La fabricación de terapias celulares es altamente compleja; el proceso de producción define el producto final”, señala Suzuki. “Lograr un proceso de manufactura robusto, escalable y conforme a las regulaciones es un desafío, ya que las células no son uniformes como los fármacos químicos. La automatización puede ayudarnos a garantizar un control de calidad riguroso”.
Astellas cuenta con dos incubadoras de investigación en Massachusetts (EE. UU.) y Tsukuba (Japón), donde tanto investigadores de la empresa como colaboradores externos pueden desarrollar nuevos proyectos.
“Queremos establecer biomarcadores y estándares para la industria”, concluye Tran. “Para Astellas, la colaboración es clave. Se trata de reunir distintas perspectivas para lograr los mejores resultados para los pacientes”.
Astellas, la búsqueda de terapias celulares y genéticas para enfermedades oculares
Referencias
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Levi, S. R. et al. Annu. Revs. 7, 851–865 (2021).
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Lund, R. D. et al. Clon. & Stem Cells 8, 189–199 (2006).
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Kimbrel, E. A. and Lanza, R. Nat. Revs. Drug Disc. 19, 463–479 (2020).
Traducción: Asociación Mácula Retina
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