La terapia génica subretiniana RGX-314 para la DMAE neovascular demuestra su eficacia y seguridad

La nueva opción demuestra que la agudeza visual y el grosor de la retina se mantienen estables y mejoran.

Después de 1 a 2 años de seguimiento en un estudio de fase 1/2a de aumento escalonado, la terapia génica subretiniana RGX-314 (ReGenXBio) para la degeneración macular neovascular asociada a la edad (DMAE) sigue siendo bien tolerada en general y está demostrando un efecto duradero del tratamiento con una agudeza visual y un grosor de la retina de estables a mejorados, así como reducciones significativas de la carga de inyecciones de anti-VEGF, según Dante J. Pieramici, MD.

RGX-314 utiliza un novedoso vector viral adeno-asociado (AAV8) para administrar un gen de un fragmento de anticuerpo monoclonal anti-VEGF con el fin de lograr una producción sostenida de proteínas por parte de las células de la retina, dijo Pieramici, especialista en retina en California Retina Consultants, Santa Bárbara, California.

“En 2021 se iniciará un ensayo pivotal de terapia génica subretiniana con RGX-314 para la DMAE neovascular“, dijo. “Un ensayo clínico de fase 2 (AAVIATE) está explorando la administración de RGX-314 por vía supracoroidal como tratamiento de la DMAE neovascular. Un estudio de fase 2 está investigando RGX-314 supracoroidal como tratamiento para la retinopatía diabética sin presencia de edema macular diabético.”

En el ensayo de fase 1/2a de RGX-314 subretiniano para la DMAE neovascular participaron 42 pacientes en 5 cohortes de dosis (3 x 109 a 2,5 x 1011 GC/ojo). Los pacientes elegibles para el estudio fueron tratados previamente con agentes anti-VEGF y mostraron una respuesta y la mayoría requirió inyecciones muy frecuentes para mantener el control de la enfermedad.

Tras someterse a la vitrectomía y a la inyección subretiniana de RGX-314, los pacientes fueron sometidos a un seguimiento cada 4 semanas. Podían recibir una inyección de anti-VEGF a discreción del investigador si presentaban un aumento, nuevo o persistente, de líquido relacionado con la neovascularización coroidea, una pérdida de visión mayor o igual a 5 letras asociada al líquido, o una nueva hemorragia ocular.

Las características de línea de base de los pacientes en las 5 cohortes fueron similares. La edad media era de 80 años, la AVC media era de 55,7 letras ETDRS, el grosor medio de la retina central (CRT) era de 399,1 μm, y los pacientes habían recibido una media de aproximadamente 33 inyecciones previas de anti-VEGF para una tasa anualizada de aproximadamente 9,6. Aproximadamente el 43% de los pacientes tenían anticuerpos neutralizantes contra el AAV8.

Al ofrecer una actualización de los resultados del estudio de fase 1/2a, Pieramici presentó los datos del seguimiento a 2 años en las 3 primeras cohortes de dosis y a 1 año en las 2 cohortes de dosis más altas. El criterio de valoración principal del estudio se centra en la seguridad, y hasta ahora sólo se había producido un único acontecimiento adverso grave que se consideró posiblemente relacionado con el fármaco. El acontecimiento se produjo en un paciente de la cohorte de dosis más alta que desarrolló un aumento de los cambios pigmentarios de la retina existentes que afectaban a la mácula y una disminución significativa de la visión.

Los cambios pigmentarios de la retina representaron el acontecimiento adverso ocular más común registrado en el estudio (76%). La mayoría (70%) fueron leves y sólo 1 fue grave. La inflamación postoperatoria leve se desarrolló en aproximadamente un tercio de los pacientes y se resolvió en días o semanas.

Pruebas de eficacia

La media de la agudeza visual mejor corregida y la media del grosor de la retina central en las 3 primeras cohortes de dosis se mantuvieron relativamente estables a lo largo del primer año de seguimiento. El número medio anualizado de inyecciones no cambió en las 2 primeras cohortes de dosis, pero disminuyó a sólo 2,2 en la cohorte 3. Durante el segundo año, la agudeza visual mejor corregida en las 2 cohortes de dosis más bajas se mantuvo relativamente estable. Sin embargo, la agudeza visual mejor corregida mejoró en la tercera cohorte de dosis (+14 letras desde el inicio) con la recepción de una media de 2,8 inyecciones anualizadas.

“La carga media de inyecciones anualizadas en la cohorte 3 se redujo en un 68% durante el primer año tras la administración de RGX-314 y en más de un 60% durante el segundo año”, explicó Pieramici.

En las dos cohortes de dosis más altas, la media de la agudeza visual mejor corregida se mantuvo relativamente estable durante el año de seguimiento disponible, y la media del grosor de la retina central mostró una modesta disminución al mes y se mantuvo estable a partir de entonces. El cambio medio del grosor de la retina central inicial fue de +61 μm en la cohorte 4 y de -79 μm en la cohorte 5. La agudeza visual mejor corregida se mantuvo estable en la cohorte 4 pero mejoró modestamente en la cohorte 5, que tuvo una reducción del 84% en la carga media anualizada de inyecciones de anti-VEGF.

Los niveles de proteína RGX-314 medidos en muestras acuosas mostraron una respuesta dependiente de la dosis en las cinco cohortes de dosis (rango de 2,2 ng/mL a 457,5 ng/mL) y permanecieron relativamente estables durante 2 años de seguimiento en la cohorte 3 y durante el año de seguimiento disponible para las cohortes 4 y 5. Los anticuerpos neutralizantes del suero contra el AAV8 no afectaron a la producción de la proteína RGX-314, concluyó Pieramici.

Autor: Dante J. Pieramici, MD

Traducción: Asociación Mácula Retina.

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