¿Qué es la DMAE?

Si se está preguntando ¿qué es la DMAE?, es probable que le hayan diagnosticado recientemente, o sospeche, que tiene degeneración macular (DMAE), o que alguien a quien usted cuida se la hayan diagnosticado o haya sospechas de que tiene la enfermedad.

La DMAE es un conjunto de alteraciones de la mácula; podemos considerarla como la parte central de la visión por su relevancia funcional. En las primeras fases los pacientes con DMAE sufren una pérdida de visión de intensidad variable que dificulta la percepción visual de los detalles finos, requeridos para actividades como la lectura, la conducción, el reconocimiento de rostros y la visión en color, que no delimita que, en fases más avanzadas, se pueda producir una destrucción irreversible de la mácula con el consiguiente deterioro funcional.

La DMAE es una enfermedad ocular degenerativa que causa una destrucción potencialmente progresiva e irreversible de la mácula, lo que conlleva pérdida de agudeza visual en los detalles finos, requerida para actividades como la lectura, bajar escaleras, la conducción, el reconocimiento de rostros e incluso la visión en color.

Según el estadio de la enfermedad, sus síntomas clínicos varían. Así, mientras en fases tempranas e intermedias de la DMAE pueden manifestarse dificultades de adaptación a la oscuridad incluyendo, por ejemplo, dificultades para leer con luz tenue o para adaptar la visión a diferentes niveles de iluminación. En fases más avanzadas de la enfermedad, los síntomas de la DMAE exudativa o neovascular se agravan lo que repercute de forma sustancial en el impacto negativo asociado a la limitación de actividades de la vida diaria por el curso progresivo de la enfermedad.

Entre los síntomas propios de esta fase encontramos:

Disminución de visión no corregible con refracción.
Agudeza visual central disminuida.
Distorsiones visuales (metamorfopsia, micropsia o macropsia).
Disminución de la sensibilidad al contraste.
Alteración de la visión de los colores.
Mancha fija en la visión central (escotoma)

¿Qué causa la degeneración macular?
¿Cómo se diagnostica la degeneración macular?
¿Cómo se trata la degeneración macular?

La degeneración macular es una enfermedad ocular que afecta la mácula, es decir, el centro del recubrimiento sensible a la luz ubicado en la parte posterior del ojo y que causa una distorsión o reducción en la claridad de la visión central.

A pesar de ser pequeña, la mácula es la parte de la retina que nos permite percibir detalles finos y colores. Se utiliza para ver características claras directamente donde los ojos apuntan. Algunas actividades como leer, conducir, ver la televisión y reconocer rostros requieren una buena visión central que es proporcionada por la mácula. La degeneración macular provoca cambios en la visión central pero no afecta a la visión lateral o periférica.

A pesar de que la degeneración macular a veces puede presentarse en niños, la degeneración macular en adultos, también conocida como degeneración macular asociada con la edad, DMAE, (AMD, por sus siglas en inglés), es la forma más común. Es la principal causa de pérdida de visión en personas de más de 60 años en los Estados Unidos y Europa.

En las primeras etapas de la DMAE puede haber pocos cambios perceptibles en la visión. A medida que la enfermedad avanza, la persona puede experimentar:

-Dificultad para leer
-Más necesidad de luz para poder ver bien
-Problemas para ver de noche
-Dificultad para conducir
-Problemas para reconocer caras
-Un punto ciego o área vacía en el centro de la visión
-Distorsiones visuales, como por ejemplo, líneas rectas que se ven onduladas

Tipos de DMAE

Desde un punto de vista clínico, el estudio ‘Age-Related Eye Disease Study’ (AREDS)”, clasifica la DMAE en tres estadios en función del tamaño de las drusas y de la presencia de alteraciones pigmentarias. Así, tal y como se recoge en la tabla siguiente, se puede diferenciar entre DMAE precoz, si el paciente presenta drusas medianas sin alteraciones pigmentarias; DMAE intermedia si el paciente presenta drusas grandes y/o alteraciones pigmentarias; y DMAE tardía o avanzada si presenta atrofia geográfica o neovascularización.

 

Criterio Clasificación
Ausencia de drusa o con drusas pequeñas (<63 µm), también llamadas drupas, y ausencia de alteraciones pigmentarias Sin patología
Con drusas intermedias (>63-<125 µm) y ausencia de alteraciones pigmentarias relacionadas con la DMAE DMAE temprana o precoz
Con drusas grandes (<125 µm) y/o cualquier alteración pigmentaria relacionada con DMAE DMAE intermedia
Con atrofia geográfica o DMAE neovascular DMAE tardía o avanzada

En el contexto de la DMAE tardía o avanzada, diferenciamos dos entidades:

DMAE seca o atrofia geográfica, como la forma más prevalente (alrededor del 80% de los casos) y caracterizada por una evolución lenta y progresiva sin síntomas (4).
DMAE exudativa o neovascular, menos frecuente, pero de progresión más rápida y con peor pronóstico visual. En esta forma de DMAE se verifica la existencia de síntomas por afectación del campo visual central, que puede llegar a una pérdida completa de la visión a este nivel. En este estadio, la retina se ha visto ya afectada por la presencia de nuevos vasos sanguíneos (neovasos) con déficits estructurales que puede conllevar a la aparición de edemas o incluso hemorragias pudiendo derivar en fibrosis y en riesgo potencial de desprendimiento del epitelio pigmentario de la retina. En función del origen de los nuevos vasos formados, la DMAE exudativa o neovascular se divide en:

o Neovascularización tipo 1: de origen coroideo. Se localiza por debajo del EPR sin signos de infiltración de la proliferación fibrovascular hacia el espacio subretiniano.
o Neovascularización tipo 2: de origen coroideo. Se localiza en el espacio subretiniano, por encima de un EPR lesionado e invadido por la proliferación fibrovascular.
o Neovascularización tipo 3: de origen retiniano. Se corresponde con la proliferación angiomatosa retiniana (RAP por sus siglas en inglés “Retinal angiomatous proliferation”). Su localizacion es intrarretiniana.

Aproximadamente entre un 85 y 90 por ciento de las personas que sufren DMAE tienen la forma seca o no exudativa. Ésta se distingue por la presencia de depósitos amarillentos, denominados drusas, los cuales aparecen en la mácula. Las drusas son “residuos” causados por el metabolismo celular comprometido en la retina.

La DMAE seca o no exudativa (sin neovascularización) se desarrolla lentamente y puede no tener signos ni síntomas en las etapas iniciales. Generalmente afecta a ambos ojos, sin embargo, puede progresar a diferente ritmo en cada ojo.

La DMAE húmeda o exudativa, que afecta entre un 10 y un 15 por ciento de las personas con degeneración macular, ocurre debido al crecimiento anormal de vasos sanguíneos debajo de la mácula. Estos nuevos vasos tienden a sangrar y a filtrar fluido, alterando y destruyendo la visión central. La DMAE húmeda se desarrolla mucho más rápidamente que la forma seca. La DMAE seca puede progresar hasta convertirse en DMAE húmeda.
La detección de los primeros signos de la DMAE puede ser esencial para preservar la visión. Por este motivo, la Asociación Americana de Oftalmología recomienda que todas las personas de más de 60 años se realicen exámenes visuales una vez al año. También se puede monitorear los síntomas de la DMAE gracias a un simple cuadro de evaluación llamado rejilla de Amsler.

Descargar la Rejilla de Amsler para imprimirla

 

Rejilla de Amsler

Rejilla de Amsler

Instrucciones de uso:

-Con buena iluminación, sostenga la rejilla a nivel de los ojos y a una distancia aproximada de 30 centímetros de sus ojos.
-Use su corrección visual habitual (gafas o lentes de contacto).
-Cúbrase un ojo y con el otro ojo observe el punto central de la rejilla.
-Mientras observa directamente el punto central, utilice la visión periférica para observar todas las líneas, para detectar si están torcidas o se ven rectas.
-Repita el proceso con el otro ojo.

Si alguna de las líneas de la rejilla se ve ondulada, borrada o no se ve, o si tiene algún otro síntoma visual, comuníquese con su oftalmólogo. El uso de esta prueba de evaluación no reemplaza la necesidad de exámenes oculares regulares, pero puede ayudar en la detección temprana de los síntomas de DMAE.

La visión central que se pierde como resultado de la degeneración macular no se puede recuperar. Sin embargo, algunas personas pueden beneficiarse de tratamientos con láser o de otro tipo para retardar su progresión. También se pueden recetar suplementos nutricionales que pueden retardar la progresión de la degeneración macular. Se pueden recetar dispositivos especiales para baja visión como por ejemplo: lentes telescópicas y microscópicas, lupas de mano y de pie y sistemas de magnificación por video para aprovechar al máximo la visión restante.

¿Qué causa la degeneración macular?

La causa exacta de la degeneración macular se desconoce. Sin embargo, se desarrolla debido a cambios en el suministro sanguíneo dentro del área macular de la retina. Los vasos sanguíneos de la retina tienen una función importante en el suministro de nutrientes al tejido retinal y en la eliminación de residuos metabólicos. Por algún motivo, las disfunciones de este proceso causan el desarrollo de depósitos y el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos anormales que sangran y dañan las células de la mácula.

Existe una serie de factores de riesgo que pueden tener un papel en el desarrollo de la DMAE, que incluyen:

-Edad: el riesgo de desarrollar DMAE aumenta significativamente en personas de más de 60 años.

-Género: las mujeres son más proclives a desarrollar degeneración macular y puede ocurrir a una edad más temprana.

-Raza: la degeneración macular es más común en personas caucásicas que en otras razas.

-Historia familiar: las personas que tienen un familiar inmediato con DMAE presentan un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

-Enfermedad cardiovascular: antecedentes de presión sanguínea alta, ataque cardíaco o apoplejía aumentan el riesgo de desarrollar DMAE.

-Tabaquismo: el tabaquismo aumenta el riesgo de desarrollar DMAE.
-Obesidad: la degeneración macular puede progresar más rápidamente en las personas obesas.

¿Cómo se diagnostica la degeneración macular?

La degeneración macular se puede diagnosticar a través de un examen ocular completo. Las pruebas, con énfasis especial en la evaluación de la retina y mácula, pueden incluir:

-Historia del paciente para determinar dificultades visuales que pudieran limitar las actividades diarias y otros problemas generales de salud que pudieran afectar la visión.

-Mediciones de la agudeza visual para determinar hasta qué punto puede estar afectada la visión central.

-Refracción para determinar la necesidad de cambios en la prescripción de gafas.

-Evaluación de la retina del ojo a través de una pupila dilatada.

-Mediciones de la presión dentro del ojo.

Algunas pruebas complementarias pueden ser:

-Rejilla de Amsler para identificar cualquier distorsión o área en blanco en la visión.

-Pruebas de visión del color para evaluar cualquier cambio en la percepción del color.

-Fotografía de la retina para documentar el estado actual de la retina.

-Angiografía con fluoresceína para evaluar el crecimiento anormal de vasos sanguíneos.

-Tomografía de coherencia óptica para detectar y documentar fotográficamente fluidos y depósitos dentro y por debajo de las capas de la retina.

¿Cómo se trata la degeneración macular?

Actualmente, no existe una cura conocida para la degeneración macular relacionada con la edad. El objetivo del tratamiento es evitar o retardar la progresión de la pérdida de visión. Debido a que la forma seca de la DMAE generalmente progresa lentamente, su oftalmólogo querrá monitorear su visión regularmente para detectar cambios. La graduación de sus gafas puede modificarse según sea necesario para brindar la mejor visión posible. Las lupas de mano y de video y los dispositivos telescópicos y microscópicos para baja visión pueden utilizarse para mejorar la visión restante.

En algunas personas, con el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado, la progresión de la DMAE húmeda se puede retrasar. Si la DMAE húmeda se trata rápidamente, las posibilidades de mantener una buena visión aumentan. Sin embargo, no se pueden revertir los daños ya causados por la degeneración macular.

Algunas de las opciones de tratamiento de la DMAE húmeda incluyen:

-Fotocoagulación láser: se utiliza un rayo láser de alta energía de luz para quemar y sellar o destruir los vasos sanguíneos anormales de la retina. Una de las desventajas de este tratamiento es que también puede destruir partes del tejido cercano saludable. No es posible tratar todas las lesiones de DMAE húmeda con la fotocoagulación y existe una probabilidad cercana al 50% de que reaparezca el derrame de los vasos sanguíneos en el término de dos años.

-Terapia fotodinámica: se inyecta un medicamento activado por la luz en su brazo y éste viaja hasta los vasos sanguíneos del ojo. Se emite en el ojo una longitud de onda de luz específica que activa el medicamento y destruye selectivamente los vasos sanguíneos anormales sin dañar el tejido circundante. Si bien este procedimiento no puede restaurar la visión en los ojos dañados por la DMAE, ha demostrado retardar la velocidad de progresión de la pérdida de visión. Sin embargo, con el tiempo puede ser necesario realizar nuevamente el tratamiento.

Inyecciones intravítreas: se inyecta un medicamento directamente en el ojo para detener el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos. El medicamento bloquea una proteína en el ojo que juega un papel en la formación de nuevos vasos sanguíneos, por lo que evita el desarrollo de éstos. Se puede requerir repetir las inyecciones con una frecuencia de seis semanas durante dos años para continuar retardando el desarrollo de nuevos vasos sanguíneos.

No hay una forma efectiva de evitar la DMAE. Sin embargo, el Estudio de Enfermedad Ocular Relacionada con la Edad (AREDS, por su siglas en inglés) descubrió que tomar ciertos suplementos nutricionales puede retardar la progresión de la DMAE. Tomar suplementos diarios con dosis específicas de vitamina A, C y E, junto con zinc puede retrasar la enfermedad. Se están realizando estudios adicionales para evaluar si la luteína y zeaxantina, antioxidantes presentes en vegetales de hoja verde, también pueden ayudar. Consulte a su oftalmólogo para determinar si el uso de un suplemento nutricional es bueno en su caso.

Traducción: Asociación Mácula Retina.

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