El microbioma y el papel del intestino en la DMAE
Cómo la salud intestinal influye en esta enfermedad y cómo incorporar este conocimiento en el cuidado de los pacientes.
- El microbioma intestinal desempeña un papel significativo en la regulación de todos los sistemas y órganos del cuerpo, incluidos los oculares.
- La composición del microbioma intestinal en pacientes con degeneración macular asociada a la edad (DMAE) difiere de la de las personas sanas.
- El desequilibrio en el microbioma intestinal (disbiosis) puede alterar la barrera intestinal, haciendo que sea más permeable de lo normal. Esto permite que sustancias potencialmente dañinas, como toxinas o bacterias, pasen del intestino al torrente sanguíneo, lo que activa una respuesta inflamatoria constante de baja intensidad. Esta inflamación crónica lleva a la producción excesiva de moléculas inflamatorias, llamadas citocinas, y de un factor llamado factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF, por sus siglas en inglés), que promueve la formación anormal de vasos sanguíneos. En el caso de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), esta angiogénesis patológica contribuye al daño en la retina y al empeoramiento de la enfermedad.
- Una de las formas más efectivas de fortalecer la salud intestinal es a través de una nutrición equilibrada.
En los últimos años, el interés por la salud intestinal ha aumentado significativamente en casi todos los ámbitos de la medicina, y el ojo no es una excepción. Aquí exploramos cómo la salud intestinal se manifiesta en la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).
RESUMEN DE LA DMAE
La DMAE, una de las principales causas de discapacidad visual y pérdida de visión en las personas mayores, ocurre debido a una alteración en el metabolismo de las células fotorreceptoras. Esta alteración es consecuencia del engrosamiento de la membrana de Bruch, la acumulación de lipofuscina y el desarrollo de drusas en la retina.
El daño oxidativo y la inflamación crónica, causados por la infiltración de células inmunitarias que intentan eliminar los desechos tóxicos y las drusas, generan cambios en la vascularización coroidea, lo que conduce finalmente al desarrollo de la DMAE.
Factores como la edad, el sexo, la raza, la dieta, el tabaquismo y la genética contribuyen a las alteraciones que preceden a la DMAE, junto con condiciones sistémicas relacionadas con la salud cardiovascular, metabólica, hormonal, reproductiva, ocular y visual. Entre los factores de riesgo comunes se incluyen obesidad, aterosclerosis, hipertensión, hiperlipidemia y diabetes.
EL MICROBIOMA INTESTINAL
El microbioma intestinal alberga varios billones de microorganismos que están asociados al tracto digestivo. Estos microbios desempeñan un papel importante en la regulación de todos los sistemas y órganos del cuerpo, incluidos el digestivo, inmunológico, cardiovascular, nervioso, endocrino, linfático, reproductivo, muscular, urinario, integumentario y ocular.
Algunas funciones del microbioma incluyen descomponer alimentos en nutrientes, sintetizar enzimas necesarias, entrenar al sistema inmunológico para identificar patógenos y crear neurotransmisores y hormonas. Aproximadamente el 80% de nuestro sistema inmunológico reside en el intestino.
La alteración del microbioma humano conduce a disbiosis intestinal o desequilibrio, causando inflamación crónica y condiciones sistémicas como enfermedades inflamatorias intestinales, cáncer, autoinmunidad, alergias, obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. También se asocia con trastornos del estado de ánimo, problemas de piel, deterioro neurodegenerativo, fatiga, dolor, deficiencias nutricionales y enfermedades oculares.
LA CONEXIÓN ENTRE INTESTINO Y DMAE
Hay estudios que han demostrado que la composición del microbioma intestinal en pacientes con DMAE es distinta a la de personas sanas. Por ejemplo, se encontró que los niveles de Anaerotruncus, Oscillibacter, Ruminococcus torques y Eubacterium ventriosum estaban elevados en pacientes con DMAE, mientras que los niveles de Bacteroides eggerthii eran más altos en los controles sanos.
Otros hallazgos incluyen niveles significativamente más bajos de Firmicutes y niveles relativamente más altos de Proteobacteria y Bacteroidota en pacientes con DMAE. Se han identificado aumentos de Prevotella, Holdemanella y Desulfovibrio en estos pacientes, junto con reducciones de Oscillospira, Blautia y Dorea.
Estas investigaciones concluyen que la disbiosis intestinal y el aumento de la permeabilidad intestinal generan inflamación crónica de bajo grado, con un aumento en la producción de citocinas proinflamatorias y factor de crecimiento endotelial vascular. Esto exacerba la angiogénesis patológica característica de la DMAE.
OPTIMIZAR LA SALUD INTESTINAL
Una de las maneras más efectivas de mejorar la salud intestinal es mediante una nutrición equilibrada. Es esencial educar a los pacientes sobre la importancia de consumir una dieta rica en fibra, frutas coloridas y vegetales de hoja verde, así como alimentos fermentados, mientras se reduce el consumo de azúcar y alimentos procesados.
Además, disminuir el estrés, realizar ejercicio regularmente, mantener horarios consistentes para comer y dormir, minimizar el consumo de químicos y medicamentos, e incorporar suplementos alimenticios específicos son factores clave para un intestino saludable.
EL CONOCIMIENTO ES PODER
Los optometristas tienen una posición única en el cuidado de la salud y deben considerar todos los aspectos del organismo. El microbioma intestinal está en la intersección de factores genéticos y ambientales en la DMAE. Es imprescindible que los líderes del sector fortalezcan su conocimiento sobre la compleja interacción entre la genética, el intestino y el estilo de vida, ya que esta información será crucial para desarrollar enfoques novedosos para el tratamiento de la DMAE.
Traducción: Asociación Mácula Retina
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