Personalización del tratamiento de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE)

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una de las principales causas de pérdida de visión en personas mayores de 50 años. No hay tratamiento disponible para la forma más común de la DMAE. Los tratamientos disponibles para la forma más grave de DMAE han sido innovadores, pero en uno de cada tres pacientes no funcionan. A estas personas les quedan pocas opciones. En nuestro reciente informe de orientación, Degeneración macular asociada a la edad y genómica, exponemos las posibles aplicaciones de las tecnologías genómicas para la prevención, el diagnóstico y la gestión de la DMAE, así como una breve descripción de la DMAE. A continuación, examinamos las perspectivas de la terapia génica para la DMAE.

La DMAE es una enfermedad compleja, ya que el riesgo de desarrollo se debe a factores ambientales y biológicos. Existen dos tipos principales: seca y húmeda. Esta última es más grave y la pérdida de visión se produce rápidamente. La DMAE seca representa alrededor del 90% de los casos de DMAE y suele ser previa al desarrollo de la DMAE húmeda. La inflamación está presente en ambos tipos de DMAE, pero la DMAE húmeda se caracteriza también por un crecimiento excesivo de los vasos sanguíneos.

El tratamiento de la DMAE se transformó con el desarrollo de fármacos que detienen la formación de vasos sanguíneos. Sin embargo, estos tratamientos no son eficaces en algunos pacientes y no son aplicables a los que padecen DMAE seca, que constituyen la mayor proporción de enfermos. No existe ningún tratamiento para la DMAE seca, aparte de las herramientas que ayudan a ver mejor (por ejemplo, las lupas).

El papel de la genética en la DMAE

Muchas organizaciones profesionales de todo el mundo no recomiendan la realización de pruebas genéticas a los enfermos de DMAE. Esto se debe en parte a la complejidad del papel de la genética en el desarrollo y la progresión de la enfermedad. Hasta hace poco, tampoco había opciones de tratamiento basadas en los perfiles genéticos de los pacientes. Esto está empezando a cambiar, ya que la comprensión de la genética de la DMAE está mejorando rápidamente. Cada vez hay más terapias novedosas, como la terapia génica, algunas de las cuales se adaptan a un subconjunto de individuos con anomalías genéticas específicas.

Cada vez hay más pruebas de que el perfil genético del paciente puede influir en la eficacia del tratamiento. Además, se están desarrollando algunas terapias dirigidas a vías en las que están implicados genes específicos, por lo que las pruebas genéticas se están convirtiendo en un requisito previo para algunos tratamientos en los ensayos clínicos. El rápido ritmo de los avances en este campo puede hacer que pronto se reexaminen las directrices y recomendaciones actuales sobre las pruebas genéticas en la DMAE.

Terapia génica para la DMAE

Las terapias génicas para la DMAE se dirigen a las vías biológicas que conducen a la enfermedad. Están diseñadas para administrar los genes que participan en la reducción de la formación de nuevos vasos sanguíneos o los que controlan la inflamación. Hay varias terapias génicas en fase de ensayo clínico para ambos tipos de DMAE. Dos de ellas se dirigen específicamente a pacientes con DMAE seca, portadores de variantes en genes que se sabe que son importantes para el desarrollo de la enfermedad.

GEM103 es una terapia génica de Gemini Therapeutics a la que la FDA ha concedido recientemente la designación de “Fast Track”. Los pacientes pueden participar en el ensayo clínico de fase 2a de esta terapia si tienen una variante genética en el gen del Factor H del Complemento (CFH) que le hace perder su función. GEM103 suministra una versión sana del gen CFH a las células de la mácula, lo que les permite fabricar una versión funcional de la proteína CFH. La proteína CFH es esencial para proteger a las células sanas de la inflamación. Si no funciona correctamente, las células se dañan. Los amplios esfuerzos de investigación de la última década han confirmado que la disfunción del complemento es una vía clave en la patogénesis de la DMAE y que alrededor del 40% de los pacientes con DMAE son portadores de una mutación en el gen CFH.

Otra terapia génica dirigida genéticamente, la GT005 de Gyroscope Therapeutics, también recibió la designación de “Fast Track” de la FDA en septiembre del año pasado. El GT005 administra el gen del Factor I del Complemento (CFI), que tiene una función similar a la del CFH. Una ventaja añadida de la terapia génica GT005 es que se trata de una inyección única en la retina, a diferencia de GEM103, que puede requerir inyecciones mensuales.

¿Es hora de volver a analizar las recomendaciones sobre las pruebas genéticas para la DMAE?

Una enfermedad multifactorial como la DMAE justifica una combinación de opciones de tratamiento adaptadas a cada persona. Las dos terapias génicas dirigidas que aquí se comentan serán probablemente las primeras de una oleada de nuevos tratamientos para la DMAE guiados por la genética. Las pruebas genéticas de los pacientes con DMAE serán esenciales para garantizar que todos los pacientes tengan el mismo acceso a estas terapias personalizadas. Para ello, es necesario estudiar detenidamente las directrices y recomendaciones vigentes para el tratamiento de los enfermos de DMAE. Entre las cuestiones que hay que resolver se encuentran: cómo encajar las pruebas genéticas en el itinerario del paciente, si existen otros biomarcadores que puedan sustituir a la información genética y cómo los miembros de la familia pueden verse implicados por los resultados.

Avanzando hacia un futuro más esperanzador

Las terapias génicas siguen teniendo limitaciones y retos técnicos, pero los resultados de los ensayos clínicos prospectivos son esperanzadores. Junto con otras opciones terapéuticas novedosas, como las terapias con células madre, la terapia génica encierra una nueva esperanza para los pacientes con DMAE. Si tiene éxito, será beneficiosa para los pacientes para los que no hay terapias actuales o no funcionan.

Adaptar el tratamiento es sólo una de las posibles aplicaciones de las pruebas genéticas para los pacientes con DMAE. Es probable que en el futuro se puedan hacer predicciones sobre quién tiene riesgo de desarrollar DMAE y de qué tipo, utilizando información sobre la genética de los individuos. Esto podría permitir el empleo de intervenciones preventivas personalizadas. En nuestro reciente informe sobre políticas analizamos las aplicaciones de las tecnologías genómicas.

Autora:  Sarah Cook

Traducción: Asociación Mácula Retina.

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