¿Qué es la DMAE?

Si te estás preguntando ¿Qué es la DMAE?, es probable que tú, o alguien cercano a ti, haya recibido un diagnóstico o sospechas de degeneración macular (DMAE), o que alguien a quien cuidas se la hayan diagnosticado. Este término puede sonar abrumador, pero entenderlo es el primer paso para enfrentarlo.

La DMAE es una enfermedad ocular degenerativa que afecta la mácula, una pequeña pero crucial área en el centro de la retina. Esta zona es responsable de nuestra visión central, esencial para actividades como leer, conducir, reconocer rostros y percibir colores. Aunque en sus primeras etapas la enfermedad puede causar una pérdida leve de visión, en fases avanzadas puede provocar un daño irreversible que impacta significativamente la calidad de vida produciendo un progresiva pérdida de agudeza visual .

¿Cómo afecta la DMAE?

En sus etapas iniciales, la DMAE puede dificultar tareas que requieren percepción de detalles, como leer con poca luz o adaptarse a cambios de iluminación. A medida que la enfermedad progresa, especialmente en su forma exudativa o neovascular, los síntomas se agravan, limitando cada vez más la capacidad para realizar actividades cotidianas.

Síntomas más comunes en fases avanzadas:

Disminución de la visión central, que no mejora con gafas.
Agudeza visual central disminuida.
Distorsiones visuales (metamorfopsia, micropsia o macropsia).
• Sensibilidad reducida al contraste.
• Alteraciones en la percepción de los colores.
• Manchas fijas en la visión central (escotomas).

¿Qué causa la degeneración macular?

La degeneración macular ocurre cuando la mácula, la región de la retina que permite percibir detalles finos y colores, comienza a deteriorarse. Aunque en raras ocasiones puede presentarse en niños, la forma más común es la DMAE, que afecta principalmente a personas mayores de 60 años. De hecho, es la principal causa de pérdida de visión en adultos mayores en Europa y Estados Unidos.

Aunque la visión periférica no se ve afectada, la pérdida de visión central puede dificultar actividades cruciales como leer, conducir y reconocer rostros.

Cambios en la visión asociados a la DMAE:

En las primeras etapas de la DMAE puede haber pocos cambios perceptibles en la visión. A medida que la enfermedad avanza, la persona puede experimentar:

-Dificultad para leer
-Necesidad de más luz para realizar actividades
-Problemas para adaptarse a la oscuridad
-Aparición de áreas vacías o puntos ciegos en la visión central
-Distorsiones visuales, como por ejemplo, líneas rectas que se ven curvas

Tipos y estadios de la DMAE

Desde un punto de vista clínico, el estudio ‘Age-Related Eye Disease Study’ (AREDS)”, clasifica la DMAE en tres estadios en función del tamaño de las drusas y de la presencia de alteraciones pigmentarias. Así, tal y como se recoge en la tabla siguiente, se puede diferenciar entre DMAE precoz, si el paciente presenta drusas medianas sin alteraciones pigmentarias; DMAE intermedia si el paciente presenta drusas grandes y/o alteraciones pigmentarias; y DMAE tardía o avanzada si presenta atrofia geográfica o neovascularización.

 

Criterio Clasificación
Ausencia de drusa o con drusas pequeñas (<63 µm), también llamadas drupas, y ausencia de alteraciones pigmentarias Sin patología
Con drusas intermedias (>63-<125 µm) y ausencia de alteraciones pigmentarias relacionadas con la DMAE DMAE temprana o precoz
Con drusas grandes (<125 µm) y/o cualquier alteración pigmentaria relacionada con DMAE DMAE intermedia
Con atrofia geográfica o DMAE neovascular DMAE tardía o avanzada

 

En las etapas tardías o avanzadas de la DMAE (degeneración macular asociada a la edad), se distinguen dos formas principales, que difieren tanto en su prevalencia como en su progresión y pronóstico:

 

 1. DMAE seca o atrofia geográfica

Esta es la forma más común, representando aproximadamente el 80% de los casos. Su evolución es lenta y progresiva, y en las etapas iniciales puede no presentar síntomas evidentes. Sin embargo, con el tiempo puede llevar a un deterioro significativo de la visión central.

  • La DMAE seca se caracteriza por la acumulación de drusas, pequeños depósitos amarillentos en la mácula, que son residuos derivados del metabolismo celular alterado en la retina.
  • Generalmente afecta a ambos ojos, aunque puede progresar de manera desigual entre ellos.
  • Si bien su avance suele ser menos agresivo que el de la forma exudativa, también puede conducir a una pérdida importante de la agudeza visual si no se detecta y gestiona adecuadamente.

Prevalencia y progresión de la DMAE seca

Entre un 85% y 90% de los pacientes con DMAE presentan la forma seca o no exudativa. Aunque su evolución es más lenta y, en muchos casos, asintomática en las etapas iniciales, no debe subestimarse. Sin intervención adecuada, puede progresar hacia una degeneración más avanzada, afectando de manera significativa la capacidad visual.

Además, aunque ambos ojos suelen estar afectados, el ritmo de progresión puede variar, lo que dificulta tareas visuales que dependen de una visión binocular nítida, como leer, conducir o reconocer rostros.

2. DMAE exudativa o neovascular

Aunque menos frecuente, esta forma tiene una progresión más rápida y un peor pronóstico visual. Representa un porcentaje menor de los casos, pero su impacto es severo debido a la afectación del campo visual central, que en los casos más avanzados puede derivar en una pérdida completa de visión en esa área:

En la DMAE exudativa, la retina sufre cambios estructurales provocados por la formación de nuevos vasos sanguíneos anómalos (neovasos). Estos vasos pueden:

  • Provocar edemas.
  • Originar hemorragias, que pueden progresar hacia la formación de tejido cicatricial (fibrosis).
  • Incrementar el riesgo de desprendimiento del epitelio pigmentario de la retina, una complicación grave.

Subtipos de neovascularización en la DMAE exudativa

La DMAE exudativa se clasifica según el origen y localización de los nuevos vasos sanguíneos:

Neovascularización tipo 1: Se origina en la coroides y se localiza debajo del epitelio pigmentario de la retina (EPR), sin signos de proliferación fibrovascular hacia el espacio subretiniano.
Neovascularización tipo 2: También de origen coroideo, pero en este caso se localiza en el espacio subretiniano, por encima de un epitelio pigmentario lesionado e infiltrado por proliferación fibrovascular.
Neovascularización tipo 3: De origen retiniano, corresponde a la proliferación angiomatosa retiniana (RAP, por sus siglas en inglés, Retinal Angiomatous Proliferation). Su ubicación es intrarretiniana.

 

La DMAE húmeda o exudativa, que afecta entre un 10 y un 15 por ciento de las personas con degeneración macular, ocurre debido al crecimiento anormal de vasos sanguíneos debajo de la mácula. Estos nuevos vasos tienden a sangrar y a filtrar fluido, alterando y destruyendo la visión central. La DMAE húmeda se desarrolla mucho más rápidamente que la forma seca. La DMAE seca puede progresar hasta convertirse en DMAE húmeda.
La detección de los primeros signos de la DMAE puede ser esencial para preservar la visión. Por este motivo, la Asociación Americana de Oftalmología recomienda que todas las personas de más de 60 años se realicen exámenes visuales una vez al año. También se puede monitorear los síntomas de la DMAE gracias a un simple cuadro de evaluación llamado rejilla de Amsler.

Descargar la Rejilla de Amsler para imprimirla

 

Rejilla de Amsler

Rejilla de Amsler

Instrucciones para el uso de la rejilla de Amsler:

La rejilla de Amsler es una herramienta simple y efectiva para monitorear posibles cambios en la visión central asociados a la DMAE. Sigue estos pasos para utilizarla correctamente::

  1. Asegúrate de estar en un lugar con buena iluminación.
  2. Sostén la rejilla a una distancia de aproximadamente 30 centímetros de tus ojos, manteniéndola a la altura de la mirada.
  3. Usa tu corrección visual habitual, como gafas o lentes de contacto.
  4. Cubre un ojo con tu mano y observa el punto central de la rejilla con el otro ojo.
  5. Mientras fijas la vista en el punto central, utiliza tu visión periférica para verificar que todas las líneas sean rectas y visibles. Presta atención a cualquier distorsión, áreas borrosas o líneas ausentes.
  6. Repite el proceso con el otro ojo.

¿Qué hacer si detectas anomalías?

Si notas que las líneas en la rejilla aparecen onduladas, borrosas, faltan partes o si experimentas cualquier otro cambio visual, contacta a tu oftalmólogo de inmediato. Recuerda que la rejilla de Amsler es una herramienta complementaria y no sustituye los exámenes visuales regulares realizados por un profesional. 

Tratamientos y apoyo para personas con DMAE

Aunque la pérdida de visión central causada por la DMAE no puede recuperarse, existen estrategias y tratamientos que pueden ayudar a ralentizar su progresión y optimizar la calidad de vida:

  1. Tratamientos médicos:
    • Terapia láser: En ciertos casos, puede utilizarse para detener el crecimiento anormal de vasos sanguíneos en la DMAE húmeda.
    • Inyecciones intraoculares: Medicamentos que bloquean el crecimiento de vasos sanguíneos (anti-VEGF) pueden ser efectivos en la DMAE húmeda.
    • Inhibidores del complemento (C3 y C5): Una nueva opción para tratar la atrofia geográfica (una forma avanzada de DMAE seca). Estos medicamentos se dirigen al sistema del complemento, un componente del sistema inmunológico que se cree está involucrado en el daño progresivo de la mácula. Al bloquear las proteínas C3 o C5, se reduce la inflamación y el daño celular en la retina, ralentizando el avance de la enfermedad..
    • Suplementos nutricionales: Basados en estudios como AREDS, suplementos con antioxidantes, zinc y vitaminas como la C y E pueden ayudar a retrasar el avance de la enfermedad en sus etapas intermedias o avanzadas.
  2. Dispositivos para baja visión:
    • Lentes telescópicas y microscópicas: Ayudan a mejorar la visión central para tareas específicas.
    • Lupas manuales o de pie: Útiles para leer textos pequeños o realizar trabajos detallados.
    • Sistemas de magnificación por video: Permiten agrandar textos o imágenes en pantallas, adaptándose a las necesidades individuales.

Estos recursos permiten aprovechar al máximo la visión restante, brindando autonomía en actividades diarias como leer, escribir o reconocer rostros.

 

¿Qué causa la degeneración macular?

Aunque la causa exacta de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) sigue sin conocerse, se sabe que está relacionada con cambios en el suministro sanguíneo de la retina. Los vasos sanguíneos de esta región tienen un papel esencial en el transporte de nutrientes y la eliminación de residuos metabólicos. Cuando este proceso se altera, pueden formarse depósitos anormales (drusas) o crecer vasos sanguíneos anómalos, que sangran y dañan las células de la mácula.

Factores de riesgo asociados a la DMAE

Varios factores pueden influir en el desarrollo de la enfermedad, entre ellos::

  • Edad: El riesgo aumenta considerablemente en personas mayores de 60 años.
  • Género: Las mujeres tienen mayor probabilidad de desarrollar DMAE y, en algunos casos, pueden presentar síntomas a edades más tempranas.
  • Raza: Es más frecuente en personas caucásicas.
  • Historia familiar: Tener familiares directos con DMAE incrementa significativamente el riesgo.
  • Enfermedad cardiovascular: Condiciones como hipertensión, ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares están asociadas con un mayor riesgo de DMAE.
  • Tabaquismo: El hábito de fumar duplica el riesgo de desarrollar la enfermedad.
  • Obesidad: Las personas con obesidad pueden experimentar una progresión más rápida de la degeneración macular.

¿Cómo se diagnostica la degeneración macular?

El diagnóstico de la DMAE se realiza a través de un examen ocular completo, con énfasis en la evaluación detallada de la retina y la mácula. Este examen puede incluir las siguientes pruebas:

  1. Historia clínica: Se indagan dificultades visuales que puedan limitar las actividades diarias y problemas de salud generales que afecten la visión.
  2. Medición de la agudeza visual: Para evaluar hasta qué punto la visión central está comprometida.
  3. Refracción: Para verificar si es necesario ajustar la prescripción de gafas o lentes de contacto.
  4. Evaluación de la retina: Realizada con una pupila dilatada, para observar con mayor claridad el estado de la retina y la mácula.
  5. Medición de la presión intraocular: Para descartar problemas como el glaucoma, que podrían coexistir.

Algunas pruebas complementarias pueden ser:

En caso de sospecha o para un diagnóstico más detallado, se pueden realizar pruebas adicionales como::

  • Rejilla de Amsler: Para identificar distorsiones o áreas ciegas en la visión.
  • Pruebas de visión del color: Detectan cambios en la percepción de los colores.
  • Fotografía de la retina: Permite documentar el estado actual de la mácula y la retina.
  • Angiografía con fluoresceína: Evalúa el crecimiento anómalo de vasos sanguíneos al inyectar un tinte fluorescente en el torrente sanguíneo.
  • Tomografía de coherencia óptica (OCT): Detecta y fotografía acumulaciones de fluido y depósitos en las capas de la retina, proporcionando imágenes de alta resolución de su estructura.

¿Cómo se trata la degeneración macular?

Actualmente, no existe una cura conocida para la degeneración macular relacionada con la edad. El objetivo del tratamiento es evitar o retardar la progresión de la pérdida de visión. Debido a que la forma seca de la DMAE generalmente progresa lentamente, su oftalmólogo querrá monitorear su visión regularmente para detectar cambios. La graduación de sus gafas puede modificarse según sea necesario para brindar la mejor visión posible. Las lupas de mano y de video y los dispositivos telescópicos y microscópicos para baja visión pueden utilizarse para mejorar la visión restante.

En algunas personas, con el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado, la progresión de la DMAE húmeda se puede retrasar. Si la DMAE húmeda se trata rápidamente, las posibilidades de mantener una buena visión aumentan. Sin embargo, no se pueden revertir los daños ya causados por la degeneración macular.

Hay cosas que se pueden hacer para reducir el riesgo y, posiblemente, ralentizar la progresión una vez diagnosticada la enfermedad. Se trata de opciones de estilo de vida, cuyos beneficios son acumulativos, lo que significa que hacer dos es mejor que uno, tres es mejor que dos, etc.

Evitar fumar
Seguir una dieta sana para la DMAE
Hacer ejercicio con regularidad
Mantener el peso corporal recomendado
Mantener la tensión arterial recomendada
Proteger los ojos de la luz ultravioleta

Un paciente educado y motivado que adopta un papel activo en los aspectos de la gestión de la enfermedad que puede controlar es probable que obtenga los mejores resultados y conserve más visión.

Inyecciones intravítreas: una herramienta clave en el tratamiento de la DMAE húmeda

Las inyecciones intravítreas son uno de los tratamientos más efectivos para la DMAE húmeda, ya que se enfocan directamente en detener el crecimiento anormal de vasos sanguíneos debajo de la mácula. Este tratamiento utiliza medicamentos conocidos como anti-VEGF (factor de crecimiento endotelial vascular), que bloquean una proteína responsable de estimular la formación de estos vasos anómalos.

¿Cómo funcionan las inyecciones intravítreas?

El procedimiento consiste en inyectar el medicamento directamente en el humor vítreo, la sustancia gelatinosa que llena el interior del ojo. El anti-VEGF:

  • Reduce el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos anormales.
  • Disminuye la acumulación de líquido y la hinchazón en la retina.
  • Ayuda a estabilizar o incluso mejorar la visión en algunos pacientes.

Frecuencia del tratamiento

Para lograr y mantener su efectividad, las inyecciones intravítreas deben repetirse regularmente. Generalmente:

  • Se inyectan con una frecuencia de 4 a 6 semanas durante los primeros meses.
  • En algunos casos, el tratamiento puede extenderse hasta dos años o más, dependiendo de la respuesta del paciente y el control del progreso de la enfermedad.

Aunque pueda parecer invasivo, las inyecciones se realizan bajo anestesia local y son generalmente bien toleradas.

Efectos secundarios y consideraciones

Como con cualquier tratamiento, las inyecciones intravítreas tienen posibles efectos secundarios, aunque son poco comunes:

  • Irritación o enrojecimiento temporal del ojo.
  • Riesgo de infecciones (endoftalmitis), aunque es raro gracias a las estrictas medidas de asepsia.
  • Incremento temporal de la presión intraocular.

Es fundamental que los pacientes se adhieran al plan de tratamiento y acudan a todas las revisiones programadas, ya que interrumpir las inyecciones puede llevar a un avance rápido de la enfermedad.

Innovaciones en el tratamiento intravítreo

En años recientes, se están desarrollando nuevos medicamentos y técnicas, como:

  • Fármacos de acción prolongada para reducir la frecuencia de las inyecciones.
  • Sistemas de liberación sostenida, que permiten liberar el medicamento en el ojo durante varios meses.

Estos avances prometen facilitar el manejo de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Biosimilares en el tratamiento de la DMAE

En los últimos años, los biosimilares han surgido como una alternativa innovadora y accesible a los medicamentos biológicos originales en el tratamiento de la DMAE húmeda. Estos medicamentos están diseñados para ser altamente similares a los biológicos ya aprobados (como los anti-VEGF), en términos de calidad, eficacia y seguridad, pero suelen tener un costo significativamente menor.

¿Qué son los biosimilares?

Los biosimilares son versiones casi idénticas de medicamentos biológicos originales, creados cuando la patente del fármaco original expira. A diferencia de los medicamentos genéricos, que son copias exactas de los medicamentos químicos, los biosimilares tienen pequeñas variaciones inherentes al proceso de fabricación, ya que se producen en sistemas biológicos complejos (como células vivas).

A pesar de estas mínimas diferencias, los biosimilares pasan por estrictos estudios clínicos y regulatorios que confirman su equivalencia terapéutica al biológico original.

Ventajas de los biosimilares

  • Accesibilidad económica: Los biosimilares suelen ser más asequibles, lo que permite a un mayor número de pacientes acceder a tratamientos efectivos.
  • Eficiencia clínica comparable: Están diseñados para ofrecer los mismos beneficios terapéuticos que los medicamentos originales.
  • Aumentan la disponibilidad de tratamiento: Reducen la carga financiera sobre los sistemas de salud y facilitan una distribución más amplia.

Biosimilares y anti-VEGF

En el contexto de la DMAE húmeda, los biosimilares de medicamentos anti-VEGF como ranibizumab (Lucentis®) y aflibercept (Eylea®) están emergiendo como opciones efectivas. Estos medicamentos bloquean el VEGF, una proteína que estimula el crecimiento de vasos sanguíneos anómalos en la retina, lo que los convierte en una herramienta fundamental para controlar la enfermedad.

Regulación y aceptación

Los biosimilares deben cumplir estrictas normativas internacionales antes de ser aprobados, lo que incluye:

  • Estudios preclínicos y clínicos para demostrar su seguridad y eficacia.
  • Comparaciones directas con el medicamento original para garantizar su similitud funcional.

Debido a estas regulaciones, los biosimilares son una opción confiable respaldada por las autoridades sanitarias.

Perspectivas futuras

Con el aumento de la disponibilidad de biosimilares en oftalmología, se espera que:

  • Más pacientes puedan recibir tratamientos oportunos.
  • Se reduzcan los costos generales del manejo de la DMAE húmeda.
  • Se promueva la competencia en el mercado, incentivando más innovaciones en tratamientos biológicos.

Los biosimilares representan una alternativa prometedora que combina efectividad clínica y sostenibilidad económica, ampliando el acceso a tratamientos esenciales para quienes padecen DMAE húmeda.

¿Se puede prevenir la DMAE?

Aunque actualmente no existe una forma definitiva de prevenir la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), sí es posible reducir el riesgo de progresión y proteger la visión mediante ciertos cambios en el estilo de vida y el uso de suplementos nutricionales.

El papel de los suplementos nutricionales

El Estudio de Enfermedad Ocular Relacionada con la Edad (AREDS) y su continuación, AREDS2, han demostrado que ciertos suplementos pueden ralentizar la progresión de la DMAE intermedia a avanzada. Los suplementos incluyen combinaciones específicas de:

  • Vitamina C (500 mg)
  • Vitamina E (400 UI)
  • Zinc (80 mg, como óxido de zinc)
  • Cobre (2 mg, como óxido cúprico, para evitar la deficiencia de cobre causada por el zinc)
  • Luteína (10 mg) y Zeaxantina (2 mg), dos antioxidantes presentes en vegetales de hoja verde, añadidos en la fórmula AREDS2.

Estos nutrientes tienen propiedades antioxidantes y ayudan a proteger las células de la mácula contra el daño causado por el estrés oxidativo, que es un factor clave en el desarrollo de la DMAE.

¿Son los suplementos adecuados para todos?

Es importante destacar que no todos los pacientes con DMAE necesitan tomar suplementos nutricionales. Su efectividad depende del estadio de la enfermedad:

  • DMAE temprana: No hay evidencia de que los suplementos prevengan la progresión.
  • DMAE intermedia: Los suplementos AREDS/AREDS2 han demostrado ralentizar la progresión hacia formas avanzadas.
  • DMAE avanzada: Los suplementos no revierten el daño existente, pero pueden ser parte del manejo integral.

Consulta a tu oftalmólogo para evaluar si los suplementos son apropiados en tu caso. Ellos podrán guiarte en la elección de productos específicos y las dosis adecuadas.

Estudios en curso y alimentos ricos en antioxidantes

Además de los suplementos, se están realizando investigaciones para determinar si incluir alimentos ricos en luteína y zeaxantina en la dieta puede ofrecer beneficios adicionales. Estos antioxidantes están presentes en:

  • Vegetales de hoja verde como espinaca, col rizada y acelgas.
  • Frutas de colores brillantes como naranjas y pimientos amarillos.

Mantener una dieta equilibrada, rica en antioxidantes y baja en grasas saturadas, también puede apoyar la salud ocular.

Conclusión: un enfoque integral

Aunque no hay una cura o prevención definitiva para la DMAE, adoptar hábitos saludables, evitar el tabaquismo, proteger los ojos de la luz UV, y seguir las recomendaciones de un especialista puede ayudar a reducir el riesgo de progresión y preservar la visión.

 

Avances en los tratamientos para la atrofia geográfica (DMAE seca avanzada)

La atrofia geográfica (AG), una forma avanzada de DMAE seca, hasta hace poco no contaba con opciones terapéuticas aprobadas. Sin embargo, los recientes avances han revolucionado el tratamiento de esta condición, con la aprobación de dos medicamentos por parte de la FDA: Syfovre (Pegcetacoplan) y Avacincaptad Pegol (IZERVAY).

Syfovre (Pegcetacoplan)

Syfovre, desarrollado por Apellis Pharmaceuticals, fue el primer tratamiento aprobado para la atrofia geográfica por la FDA. Su aprobación se basa en los resultados de los estudios clínicos de fase 3 OAKS y DERBY, que mostraron su capacidad para reducir la progresión de la enfermedad en pacientes con AG, tanto con afectación subfoveal como sin ella.

Datos destacados de Syfovre:

  • Eficacia comprobada: Los estudios demostraron una reducción significativa en la tasa de crecimiento de las lesiones de AG en comparación con el placebo, con beneficios acumulativos a lo largo del tiempo.
    • Por ejemplo, en el estudio DERBY, la reducción en el crecimiento de la lesión alcanzó hasta un 36% con tratamiento mensual en los meses 18-24.
  • Flexibilidad en la dosificación: Puede administrarse cada 25 a 60 días, según la preferencia del médico y las necesidades del paciente.
  • Mecanismo de acción: Syfovre actúa bloqueando el complemento C3, una proteína clave en el sistema inmunológico que desempeña un papel importante en la inflamación y el daño celular en la retina.

Avacincaptad Pegol (IZERVAY)

Más recientemente, la FDA también aprobó IZERVAY (Avacincaptad Pegol), desarrollado por Iveric Bio, como tratamiento para la atrofia geográfica secundaria a DMAE seca.

Datos clave de IZERVAY:

  • Mecanismo de acción: Este medicamento actúa inhibiendo el complemento C5, otra proteína clave en la cascada inflamatoria del sistema del complemento. Al bloquear esta proteína, IZERVAY ayuda a reducir la inflamación crónica que contribuye al daño celular en la mácula.
  • Resultados clínicos: En estudios clínicos, IZERVAY demostró eficacia en ralentizar la progresión de las lesiones de AG, ofreciendo una nueva opción para pacientes que enfrentan esta forma avanzada de DMAE.
  • Administración: Se administra mediante inyecciones intravítreas, con un régimen ajustado según las necesidades del paciente.

Un futuro esperanzador para la AG

La aprobación de Syfovre e IZERVAY marca un hito importante en el manejo de la atrofia geográfica, una enfermedad que hasta hace poco no tenía tratamientos disponibles. Ambos medicamentos representan avances significativos en la ralentización del progreso de esta condición debilitante y ofrecen nuevas esperanzas para los pacientes.

Si bien ninguno de estos tratamientos puede revertir el daño ya causado, su capacidad para ralentizar la progresión de la enfermedad es crucial para preservar la visión funcional durante más tiempo.

Análisis de la Discriminación en el Acceso a Tratamientos para la Atrofia Geográfica en Europa

Evaluación de la discriminación en el acceso a tratamientos para la Atrofia geográfica en Europa: un análisis de las decisiones de la EMA sobre pegcetacoplan y la retirada de avacincaptad pegol por Astellas:

Análisis de la discriminación en el acceso a tratamientos para la Atrofia geográfica en Europa

 

Traducción: Asociación Mácula Retina